La historia volvió a latir con fuerza en Alcañiz. Bajo la tenue iluminación de los candelabros y el murmullo contenido de una iglesia abarrotada, la ciudad recreó el momento en que, en 1412, se selló la Concordia de Alcañiz, el acuerdo que abrió el camino hacia la elección del nuevo monarca tras la muerte de Martín I el Humano y que culminaría meses después en el Compromiso de Caspe.
El acto central, celebrado en la iglesia de Santa María la Mayor, reunió a centenares de personas. Bancos completos, familias enteras y decenas de niños atentos a cada palabra transformaron el templo en un escenario vivo del siglo XV. Sobre el altar, entre telas de ricos colores y vestimentas cuidadosamente elaboradas, se desarrolló una escenificación solemne que condensó en una hora un episodio clave de la historia de la Corona de Aragón.
Divulgar historia, no hacer solo espectáculo
El director de la representación, Darío Español, dejó claro el propósito del proyecto: «El principal objetivo es poner en valor un hecho histórico fundamental para comprendernos en el presente y dar a conocer todo lo que rodeaba ese momento: cómo era la sociedad, el vestuario, la alimentación o el gobierno local».
Asimismo, subrayó que la intención no es organizar una simple fiesta medieval: «Lo que queremos es divulgar historia. Aquí había profesores y también personas que nunca habían oído hablar de la Concordia. El reto es modular el discurso para que todos entiendan y salgan satisfechos».
En total, alrededor de 140 personas han estado implicadas directamente en la recreación entre voluntarios locales, recreadores llegados de distintos puntos de España y equipo técnico. «Sin ellos no sería posible. Son meses de trabajo previo, entre tres y cuatro antes de febrero, preparando guiones y coordinando toda la parte profesional», explicó el director, que reconoció sentir una mezcla de alivio y satisfacción tras el acto: «Cuando termina y todo ha salido bien, respiras tranquilo. Siempre está esa emoción, aunque cambie con los años».
Un vestuario cosido puntada a puntada
Uno de los elementos más destacados fue la fidelidad del vestuario, elaborado por la Asociación Histórica Vestimentum de Caspe. Su director artístico, Pedro Palacios, detalló el proceso: «Llevamos muchos años estudiando la indumentaria del siglo XV e intentamos recrearla lo más fiel posible. Cada estatus social —desde el pueblo llano hasta el clero o los caballeros— lleva su vestuario correspondiente».
Las prendas, confeccionadas con lino natural, sedas y brocados, están cosidas completamente a mano. «A veces cuesta más encontrar el tejido adecuado que elaborar la pieza. Son muchas horas de trabajo que no se ven, pero cuando lo ves en movimiento sobre el escenario, es un orgullo enorme», afirmó Palacios.
Acto central 'Final del Interregno'. / Alba Ferrández
Una ciudad orgullosa
El alcalde de Alcañiz, Miguel Ángel Estevan, puso el acento en el significado del evento para la ciudad: «Estamos ante un acontecimiento histórico que cambió la historia de Aragón y de España, y que hoy representamos aquí con orgullo, con ese sentimiento de concordia y sabiendo que Alcañiz fue parte esencial de ese momento».
El primer edil recordó además el vínculo histórico con Caspe: «Hoy hemos pasado el testigo de lo que se acordó en la Concordia de Alcañiz para proceder al Compromiso de Caspe, donde se coronó al nuevo rey de la Corona de Aragón. Son ciudades hermanas, unidas por la historia y también por la relación comercial y cultural».
Sobre el balance de esta edición, Estevan destacó la implicación colectiva: «Son muchos meses de trabajo y un gran esfuerzo del área de Cultura y de los voluntarios. Hay que agradecer esa dedicación para situar a este evento en el lugar que le corresponde».
El concejal de Cultura, Javier Climent, explicó que cada año se introducen mejoras en la programación. Entre las novedades, destacan la reorganización de los espacios de Historia Viva y la publicación de un cómic didáctico dirigido al público juvenil.
«Hace unos años preguntabas a los más jóvenes qué era la Concordia y apenas lo sabían. Ahora, gracias a las jornadas didácticas por las que han pasado más de 600 escolares, entienden su significado», señaló. Para Climent, la clave está en el mensaje que transmite este episodio histórico: «Es el parlamentarismo con mayúsculas. En un momento muy complicado, se entendieron hablando. Ese es el legado que queremos que perdure».
Memoria compartida
La escena final, con los comisarios deliberando bajo la luz cálida de las velas y el silencio absoluto del templo, arrancó aplausos prolongados. La iglesia, repleta de vecinos de todas las edades, fue testigo de cómo la historia puede convertirse en experiencia colectiva.
La Concordia de Alcañiz cierra así una nueva edición consolidada como una cita cultural de referencia, capaz de unir rigor histórico, participación ciudadana y orgullo local en torno a un episodio que marcó el rumbo de la Corona de Aragón y que, seis siglos después, sigue encontrando eco en la ciudad que lo vio nacer.




















«Gok»: «La Concordia de Alcañiz (15 de febrero de 1412) fue un acuerdo clave durante el interregno aragonés tras la muerte sin heredero de Martín I el Humano. Representantes de la Generalidad de Aragón (reunidos en Alcañiz) y de la Generalidad de Cataluña (reunidos en Tortosa) establecieron el procedimiento para elegir al nuevo rey de la Corona de Aragón, delegando la decisión final en nueve compromisarios que se reunirían en Caspe (lo que derivó en el famoso Compromiso de Caspe).En cuanto a la lengua en que se desarrollaron los hechos y el documento:El texto de la Concordia de Alcañiz se redactó principalmente en catalán (o más precisamente, en la variedad romance oriental propia del Principado de Cataluña y usada en la administración de la Corona), ya que era la lengua habitual en los documentos oficiales de la Cancillería de la Corona de Aragón en esa época para asuntos que involucraban a Cataluña y Aragón conjuntamente.
Sin embargo, fuentes históricas indican que para el procedimiento arbitral acordado (especialmente en la fase posterior en Caspe), se estableció explícitamente que la lengua sería el aragonés. Esto se debía a que:Caspe estaba en el Reino de Aragón.
El aragonés era la lengua propia del Reino de Aragón.
Era conocida y comprensible también en Cataluña y Valencia (a diferencia del catalán, que no era tan universal en todo el territorio aragonés).
En la práctica, las deliberaciones y actos en Caspe se llevaron a cabo en aragonés, aunque el catalán y el latín (lengua culta y notarial por excelencia en la época) también se usaban en documentos y comunicaciones formales.Resumiendo: El acuerdo escrito de la Concordia (el documento en sí) → predominantemente en catalán (con posible influencia latina en fórmulas).
Las negociaciones y el desarrollo del proceso acordado (especialmente en Caspe) → en aragonés como lengua principal establecida.» (sic)
Todo en Castellano ?