La Puebla contará con seis nuevas viviendas provistas de garaje y trasteros que se edificarán en el número 52 de la calle Molino Aceitero. Será un bloque de pisos que pasarán a ocupar el hueco que antaño fue del matadero y que desde hace años sirve como aparcamiento ocasional. Tendrá dos plantas y cada una albergará tres viviendas, dos de tres dormitorios y una de dos. El edificio estará conectado con ascensor.
En estas nuevas casas se invertirá alrededor de 1,1 millones de euros y el ayuntamiento aportará 500.000. El resto, cerca de 600.000 euros, llegan procedentes de subvenciones, por lo que deberán estar terminadas antes del final del próximo año. De momento, los pliegos técnicos ya han salido a licitación. «La idea es que el parque inmobiliario de La Puebla se empiece a rejuvenecer porque la rehabilitación también es carísima. Queremos que esto sirva también de locomotora a la iniciativa privada si la gente ve que hay posibilidad», dice el alcalde, Pedro Bello, que recordó que solo con vivienda disponible se «cierra el círculo» para que haya trabajadores en las empresas y estas puedan crecer.
«Vamos a incorporar dinero de los parques de renovables y creo que hay que invertir en vivienda, que ahora es fundamental», añade. Estas nuevas casas amplias y con más servicios situados frente al centro médico, complementan la oferta con los tres apartamentos nuevos de la plaza de España más pequeños. Ya están construidos, equipados casi al completo y se encuentran en fase de justificaciones. Calculan que en la próxima primavera ya podrían estar preparados para salir al alquiler.
Rehabilitación
Además de estas dos inversiones en vivienda nuevas, La Puebla de Híjar estuvo dentro de una línea de ayudas de 500.000 euros del ministerio para rehabilitación de barrios. Finalmente, hubo que renunciar porque no salió ningún vecino interesado. De hecho, también se incluyó a Híjar, donde ni se llegó a comenzar el proceso. En La Puebla sí se inició pero «ha ido cayendo por su propio peso», ya que las personas que mostraron interés acabaron por desistir. «No son subvenciones para cambiar ventanas, era algo muy exigente en cuanto a qué destinarlas y estaban más pensadas para bloques, sobre todo, en ciudades donde entre una comunidad de vecinos que comparten tejado puede salir adelante», explica Bello.
Hace un año se escenificó la inclusión de la localidad en este plan en un acto en el ministerio al que acudieron La Puebla y Zaragoza con sus alcaldías a la cabeza. «Ya era llamativo que solo fuéramos nosotros y la capital y hasta hace dos meses todavía se intentó con dos propietarios porque era buena oportunidad por el dinero que disponían pero al particular no le sale bien. Se intentó, que era lo que había que hacer», concluye.









