Ataviado con su mascarilla (en la imagen) y provisto de gel hidroalcohólico en el mostrador, Miguel Ibáñez abrió este lunes su librería en el pasaje la Muralla de Alcañiz. El método, como todos, fue la cita previa. «Los clientes llaman, les tomo nota del pedido y vienen a recogerlo en tienda», explica. Durante la cuarentena, ha servido algunos libros a domicilio y a través de Correos. En el establecimiento, de dimensiones reducidas, Ibáñez se prepara para el próximo lunes cuando los clientes entrarán de uno en uno. El librero sigue su puesta a punto con una estricta limpieza, preparando mascarillas y geles.

Se venden más libros y entretenimiento para niños
El teléfono sonaba el lunes en la librería-papelería Santos Ochoa de Alcañiz para preguntar si ya estaban abiertos. Ya podían atender clientes con cita previa pero su propietario, Eugenio Ramo, prefiere esperar a tener todos los protocolos de seguridad ya que han tenido poco margen de maniobra ya que las especificaciones del reinicio de la actividad se publicaron el domingo en el BOE. «Aún estoy leyendo lo que nos piden. Vamos a poner mamparas y también estoy mirando para comprar guantes. Gel ya teníamos de antes», explica Ramo, quien no ha parado de trabajar desde el confinamiento con la venta online. Estas semanas han crecido. Lo que más les solicitan, libros y entretenimiento para niños.

Este lunes, 4 de mayo, el comercio minorista de menos de 400 metros cuadrados pudo levantar la persiana para atender bajo cita previa. Desde peluquerías hasta tiendas de complementos y textil reiniciaron la actividad. No obstante, reclaman concreción en las medidas para cumplirlas con todas las garantías.







