"No importa que haga frío o llueva. El día del Pilar lo esperamos todo el año", contaba una vecina este domingo en Calanda justo antes de entregar sus flores a la Virgen del Pilar. "Cuando estás aquí, dejando las flores, piensas en tus padres, en tus abuelos... Eso es lo bonito de la tradición". Junto a ella, otros calandinos confirmaban la emoción que el 12 de octubre supone en sus vidas: "Se vive con un sentimiento muy fuerte, alegría, emoción... Se me pone la piel de gallina intentando explicarlo".
Por segundo año consecutivo, la localidad ha tenido que trasladar su Ofrenda a la Virgen al Templo del Pilar debido a la lluvia, pero eso no ha impedido que cientos de vecinos salieran a la calle con paraguas en mano para dejar sus flores. El Ayuntamiento tomó la decisión a última hora, porque "no era viable arriesgarse", pero la asistencia no ha decaído. La ofrenda ha comenzado más tarde de lo habitual, ya que primero había que esperar a que concluyera la misa previa. No obstante, mientras discurría, ya eran muchos los que esperaban fuera en una larga fila que rodeaba el exterior del Templo del Pilar. "Al mal tiempo, buena cara. Es una manera diferente de vivirlo, pero sigue siendo nuestro día grande. Lo hemos afrontado con las mismas ganas y la misma ilusión", ha afirmado el alcalde, Alberto Herrero.
Los primeros en pasar han sido las reinas de fiestas junto a la corporación municipal. Igual que ellos, muchos de los vecinos participantes llevan vistiéndose con el traje regional y asistiendo a la ofrenda durante toda su vida. Algunos empiezan a hacerlo en brazos de sus madres. Este domingo, por ejemplo, una calandina contaba como su pequeño todavía no había podido vivir este día en la plaza. "Los dos últimos años hemos tenido lluvia y ha conocido la ofrenda aquí, dentro del Templo. Pero no pasa nada, sigue siendo igual de bonita y la gente no deja de salir de casa. A él, además, todavía le quedan muchos otros años", contaba con el pequeño en brazos mientras la rondalla de jota sonaba de fondo. "Cuando los pequeños empiezan a vivirlo contigo, este día es mucho más especial", añadía.
A los encargados de colocar las flores se les ha podido ver igual de ilusionados. En este caso, al ser interior, tan solo han tenido que encargarse de alinear cada uno de los ramos a los pies de la Virgen. Los calandinos, mientras tanto, han ido pasando por el altar en grupos pequeños, pero también de grandes familias. Todos ellos, eso sí, sin olvidarse de la foto de recuerdo. Hubo quien, pese a la lluvia, lo vivía de forma aún más especial. "Este año nos hemos podido escapar", contaba una pareja. Y a ellos se unía también el Mantenedor de Fiestas, Lorenzo Castañer, a quien se le pudo ver emocionado. "Este día es muy importante para mí, me emociona poder vivirlo de esta otra forma. En Calanda no hace falta animar a que la gente participe, porque ya les sale de dentro", ha dicho.
Cuando casi eran las dos del mediodía, el Templo del Pilar todavía continuaba recibiendo a vecinos con flores. Mientras tanto, en la plaza de España y bajo la lluvia, permanecía el escenario, las vallas y la figura de la Virgen que se habían preparado para una ofrenda que, ojalá, el año que viene pueda celebrarse como es habitual.
Participantes en la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar de Calanda 2025./ C.O. - Alberto Gracia.
























