Todo lo que se podía conseguir en la categoría reina en el Gran Premio de Aragón 2024, se lo llevó Marc Márquez. Y, además, lo hizo totalmente sobrado. El ocho veces campeón del mundo logró en Motorland, uno de sus circuitos favoritos, volver a ganar una carrera después de 1.043 días, desde el GP de Emilia-Romaña 2021. La ansiada victoria llegó con la Ducati de Gresini Racing, equipo por el que fichó esta temporada tras abandonar Honda por la falta de competitividad de la moto. Aunque la historia de superación no estaría completa sin recordar las lesiones en el hombro y las cuatro operaciones posteriores. Con este primer podio, el '93' suma su sexta victoria en MotoGP en el trazado alcañizano (tiene otra en Moto2). En su palmarés global, se trata de su triunfo número 60. Lo que hace unos años era el pan de casi cada fin de semana, hoy es, sin ninguna duda, una hazaña.
No obstante, lo de este domingo fue solo la punta del iceberg de tres impecables días. El jueves, en la rueda de prensa, profetizó que, si trazaba un fin de semana perfecto, «estaría en disposición de luchar contra los tres primeros clasificados». Y el viernes no solo lideró los dos entrenamientos libres -algo que no sucedía desde el GP de las Américas de 2021-, sino que rompió el récord absoluto de Motorland parando el crono en 1.45.801. Al bajarse de la moto, calificó el día de «perfecto» ante los periodistas, pero, sin mostrarse demasiado confiado, dijo que «tenían que seguir empujando».
Y tanto que apretaron porque el sábado lo comenzó logrando la pole, dejando al siguiente a más de 8 décimas (la mayor distancia desde Valencia 2011) y lo terminó ganando la Tissot Sprint, la primera en su trayectoria, con casi 3 segundos de ventaja. «Este formato (que no se había corrido antes en Motorland, ya que se implementó en 2023, cuando no hubo GP de Aragón) es, hablando claro, una putada porque puedes celebrar, pero tampoco mucho ya que al día siguiente viene lo importante», valoró, entre risas y sin pelos en la lengua, sobre el escenario de la Fan Zone.
Todo lo que se contuvo, lo sacó al día siguiente, el domingo, saltando desatado, primero, y poniéndose de rodillas, después, frente a su club de fans, ubicados en la grada 3B, nada más cruzar la línea de meta en primer lugar, con casi cinco segundos de ventaja y tras encabezar toda la carrera. Mientras tanto, el box de Gresini se consumió en la locura. Su madre, Roser, lloró, como casi todo el mundo allí dentro. Su padre, Julià, y su pareja, Gemma, se fundieron en abrazos. La celebración continuó de forma conjunta alrededor del podio, con baile incluido del campeón ahí arriba, después de recibir el premio de manos del presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón. Abajo en la pista, una marea en la que imperaba el color rojo, coreaba su nombre.
La invasión por parte de los aficionados fue la novedad de este año. Nada más terminar la prueba, la gente se concentró en los accesos, que abrieron un pelín justos para ver a tiempo cómo subían los pilotos, por lo que tocó echarse a correr. Sonó el himno de España y ondearon tres banderas del mismo país porque el segundo puesto lo consiguió Jorge Martín y el tercero, Pedro Acosta. «¡Yo soy español, español, español!, ¡Yo soy español, español español!», cantó un público enloquecido. En seguida, el dj oscense Andrés Campo puso ritmo al ambiente con un tema de Arde Bogotá: «Soltad a los perros porque me he escapado». La música no era demasiada alta, pero sí lo suficiente para impedir que se escuchara a Márquez. Cuando el speaker, Cesc Vila, le acercó un micrófono solo se le entendió «Gracias, Aragón» y eso que la gente gritó e hizo aspavientos para que el volumen del techno bajara.
Afortunadamente para los fans del número 93, dio declaraciones a los medios que corrieron como la pólvora. «Estoy súper contento. No lo he negado nunca, venía persiguiendo la victoria, pero sin obsesionarme en ningún momento. Se me ha hecho larguísima. Pensaba que se estaba acabando y me han marcado 'L12' (12 vueltas), que es la mitad de la carrera. A partir de ahí, ha sido superdifícil concentrarse. Estaba pilotando muy bien, pero, a la vez, tenía margen. Había que concentrarse, mantener la cabeza serena, mantener los nervios y, sobre todo, fluir en pista, que era lo más difícil. Lo hemos conseguido. Lógicamente, no lo he conseguido solo, lo he conseguido con mucha gente detrás y estoy muy contento», dijo en DAZN.
Sobre el futuro cercano, señaló que «esto no quiere decir que ahora vaya a ganar todas las carreras, pero sí que me da mucha confianza». «El objetivo es sumar podios. Soy ambicioso, ¿por qué no alguna otra victoria? Y preparar bien el próximo año», añadió. También destacó la «gran suerte» que había tenido de conseguir su primera victoria en uno de los grandes premios «cerquita de casa», de manera que la mayoría de los que «le han ayudado», sobre todo, su familia, su pareja, José Luis (Martínez), su hermano, preparadores y mánagers, sin olvidarse del equipo Gresini, pudieron vivir el momento histórico con él.
Márquez llegó al Gran Premio de Aragón cuarto en la clasificación general y se marchó de Alcañiz dentro del top 3, con 229 puntos, por detrás de Jorge Martín y de Pecco Bagnaia (que se fue al suelo el domingo tras un incidente con Álex Márquez mientras luchaba por la tercera posición). La caída y los cero puntos consecuentes hicieron que el italiano dejara de ser líder del Mundial (con 276 puntos) y que Martín, con 299 puntos, se colocase por delante. Del tercer al cuarto puesto descendió Enea Bastianini, aunque solo por un punto de diferencia con el de Cervera, ya que tiene ahora 228.






















