Marc Pardo (Barcelona, 2004) todavía recuerda los veranos que pasaba en su pueblo, Valdealgorfa, cuando tan solo era un niño. Pese a no haber nacido allí, este es el lugar donde hizo sus primeros amigos-esos que duran para toda la vida- y donde empezó a vivir las primeras experiencias que a uno le marcan como persona. De hecho, fue allí donde conoció lo que hoy en día sigue siendo su pasión: la jota. «Recuerdo salir siempre al balcón para escuchar las jotas del pregón. Es algo que me encantaba, y que desde luego me marcó», confiesa.
El jotero, más bien conocido como 'Chaparro', no tardó en empezar a cantarlas, incluso estando a kilómetros de Valdealgorfa. «En las sobremesas de mi casa es lo que siempre hemos hecho», cuenta. Su padre Eric, con quien se inició en este mundo, lo hacía junto a él; y su abuelo José Mari, en cambio, fue el que lo acompañó poco después a la Casa de Aragón del Prat de Llobregat para aprender a entonar. Allí, la jotera Ana Pilar Guillén fue quien le enseñó.
De aquellos años ya ha pasado mucho tiempo, pero Marc también sigue recordando con exactitud el primer día que cantó a lo grande. «Fue el 10 de septiembre de 2012, en la ronda de mi pueblo, por supuesto», afirma entre risas. Poco después también llegaba su primer escenario, para el día del Pilar, y desde entonces su trayectoria solo ha continuado en ascenso, y con múltiples galardones de por medio.
Marc ha sido finalista del Certamen de Jota de Huesca, así como del de Lécera. También ha conseguido el segundo premio en los concursos de Calatayud o La Puebla de Alfidén. No obstante, uno de los verdaderos puntos de inflexión fue su participación durante 2022 en el programa de jota por excelencia de Aragón TV, Jotalent, sin el cual «no sería nada». «Jotalent me ha dado lo mejor. Allí conocí a mis compañeros, y aprendí a querer-por si fuera posible-un poquito más a la jota. Fue la gran puerta que me abrió a este mundo, a que me llamen de otros pueblos…Y donde conocí a Sergio Aso, director musical del programa al que también debo mucho. Junto a él estrenamos en 2023 mi espectáculo, '100% Chaparro'», explica Pardo, quien también ha sacado ya su propio disco con tan solo 18 años.
Como dato curioso, después de su aparición en la televisión, el Grupo Folklórico El Pilar también contactó con Marc para ir a cantar jotas a Alemania. Desde entonces, ya llevan tres años de viajes juntos. «Hemos ido a Alemania, a Croacia… Siempre son 15 días, y me siento uno más», dice el jotero.
Ahora su vida la mantiene en Barcelona porque acaba de abrir un restaurante, aunque siempre con un hueco especial para la jota y sin descartar poder vivir en su pueblo de cara al futuro. Prueba de ello es el viaje que, por ejemplo, Marc sigue haciendo hasta Zaragoza una vez por semana para ensayar junto al grupo folclórico con el que lleva la jota fuera del país. «La jota es como un bichico que, si te entra dentro, ya no te suelta. A quien le gusta le acompaña para toda la vida», reconoce.
Para Marc, el folclore aragonés no solo es eso, sino es algo «muy valioso que tiene Aragón, y, sobre todo, que hay que cuidar». Al jotero, que guarda un lugar especial en su historia para el calandino Ramón Navarro, le gustaría que se le dedicara un lugar todavía más especial, especialmente en los colegios, donde puede nacer el amor por esta tradición. «Cuando era pequeño aquí bailábamos sardana cada jueves por la tarde con el colegio. Es algo que todos los de mi generación sabemos. Y en Aragón, quizás, se podría hacer lo mismo. En lugar de enseñar a tocar la flauta, también un poco de jota», propone.
De hecho, aunque el gremio jotero haya ganado participantes en los últimos años, anima a que sean más lo que se decidan a unirse para mantener esta tradición. Él mismo intenta hacer todo lo posible para que así sea en su pueblo y los de su alrededor. «Intento organizar todo lo que se puede, porque le veo futuro a la jota. Pero también es verdad que en los actos casi todo el púbico siguen siendo personas mayores, y eso tiene que cambiar. Hay que llegar más a los jóvenes para que no se pierda», concluye Pardo.








