La Red SSPA ha reforzado su presencia en Bruselas con un coordinador permanente, Mario Vega, con el objetivo de seguir de cerca la agenda y potenciar la influencia del lobby territorial.
¿Cómo influye la eliminación del criterio demográfico en la propuesta presupuestaria de la Comisión Europea para el periodo 2028-2034?
Una de las principales consecuencias es la incertidumbre financiera para proyectos locales. No existe una garantía de los fondos y los grupos de acción local podrían ver sus capacidades reducidas para planificar a medio y largo plazo proyectos de inversión, infraestructuras, servicios, etcétera. Esto es esencial para nuestros territorios. También puede ser que, como estos planes van a ir desde una lógica nacional, los territorios como Teruel, Soria o Cuenca tengan que competir con otras zonas más rentables, más pobladas, más densas, más industrializadas, y que no se decida priorizar la inversión o la atención en territorios como el nuestro. No se podría utilizar esa inversión en modernizar nuestras economías y supondría mayor pérdida de población y de puestos de trabajo.
¿Podría abrir una grave brecha en el medio rural?
Es un riesgo considerable y sería una imprudencia no tenerlo en mente. Como cualquier cambio, no solo trae consigo retos, también oportunidades y creo que es ahí donde hay que incidir e intentar, obviamente, que la situación no vaya en la dirección en la que parece que quiere ir. Hay que tener en cuenta que la Comisión ha presentado un borrador que va a tener que ser aprobado por el Parlamento Europeo y por el Consejo, pero hay estados dentro del Consejo que están a favor de este borrador, porque son, precisamente, países de la Unión Europea que no se benefician, como por ejemplo España, de este tipo de fondos.
Desde la red SSPA habéis denunciado que la propuesta de presupuestos responde a un mayor interés en invertir en defensa o en innovación, ¿se puede solucionar en el momento geopolítico actual?
Las prioridades que se han establecido transmiten un mensaje claro, estamos volviendo a una Europa de las naciones. Esto significa que tenemos que tener grandes empresas poderosas, con territorios industriales clave, con núcleos industriales fuertes y ya no interesa tanto el territorio como se podía ir haciendo en la anterior legislatura.
¿Es reversible?
Sí pero hay que entender que una Europa con territorios débiles es una Europa débil. Y este es un mensaje que desde la red SSPA estoy intentando hacer entender en los distintos foros europeos a los que acudo porque es que la realidad es evidente. Hay bastante potencial en los territorios europeos que no se quieren atender y que pueden contribuir a todo el debate que gira en torno a la defensa, la industria, la competitividad y todas las nuevas prioridades de la política europea. ¿Desde que se creó la PAC ha cambiado tanto la situación para que sea necesario este replanteamiento que están haciendo o es simplemente un reparto de recursos que responde, quizás, ahora mismo a las corrientes políticas? Tiene un poco de todo.
¿Qué medidas se están tomando para presionar?
Hay un ligero optimismo porque la Comisión Europea entiende que este borrador ha generado bastante descontento y hay mucho movimiento por parte de aquellos actores que consideran que puedan participar en este debate. Uno de ellos es, por ejemplo, el Comité de las Regiones o el Parlamento Europeo, que tradicionalmente defiende una postura más pro-territorio, que, por ejemplo, podría ser el Consejo, que son más bien los Estados. Recientemente participé en un debate de alto nivel en el Comité de las Regiones, donde había miembros de la Comisión que redactaron ese borrador y que estaban dispuestos a escuchar cuál es la contraoferta de estos actores preocupados con la dirección que quiere tomar la Comisión.
¿Va a ser suficiente esa presión o va a hacer falta otro tipo de acciones?
Seguimos en fase de negociación. En los próximos meses tienen que ir cerrando distintos documentos clave. El problema es que ahora la presidencia del Consejo la tiene Dinamarca, un país que es no es proterritorio, ni proPAC y ni propolítica de cohesión porque no tiene esos problemas. El miedo es que quiera agilizar el cierre de estos puntos porque le interesa el borrador presentado por la Comisión.








