Queda apenas un mes para que Peñarroya de Tastavins y Vallibona vuelvan a encontrarse como cada siete años reviviendo la ancestral tradición que rememora cuando en 1347 siete jóvenes vallibonenses encontraron en la vecina población del Matarraña a siete chicas con quienes casarse. Así evitaron que Vallibona, diezmado por la peste negra, terminara totalmente despoblada. El 16 de mayo volverán a verse tras siete horas de caminata a pie como hacen cada siete años vecinos de los dos municipios, separados administrativamente al pertenecer a dos comunidades distintas, pero muy cercanos geográficamente y con numerosos lazos en común.
Desde el siglo XIV, y para conmemorar el hecho histórico y dar gracias por ello, los vallibonenses recorren los cerca de 27 kilómetros que unen las dos poblaciones entre espectaculares montañas y valles para llegar a Peñarroya. Allí, todos se unen en intensos abrazos, protagonizando un encuentro lleno de emoción tanto para vecinos de ambas poblaciones como para los visitantes, que pueden disfrutar de muchos actos preparados por ambos municipios para la ocasión. «Son muchos años con
esta tradición y amistad entre pueblos que transmitimos generación a generación y que esperamos que no se termine nunca", destaca el alcalde peñarrogino, Ricardo Blanch.
En la última edición, en 2019, participaron 700 peregrinos y a falta de un mes ya hay 500 personas inscritas para el almuerzo y la comida popular. También despierta gran interés poder participar en la representación de la obra 'Vallibona i Pena-Roja, pobles germans', escrita por el escritor peñarrogino Desideri Lombarte. Los protagonistas son los novios, los siete chicos de Vallibona y las siete jóvenes de Peñarroya. Siendo que la obra se representa con tan poca frecuencia, cada año va aumentando la lista de interesados en ser uno de los novios protagonistas. Se representa el sábado a las 20-30 en Peñarroya pero el día anterior ya tiene lugar el primer acto a las 22.00 en la Iglesia de Vallibona.
El momento más emotivo se dará a las 17.00 en el pont Tallat, a la entrada de Peñarroya, punto de encuentro de peñarroginos y vallibonenses. Los alcaldes de los dos pueblos se saludan e intercambian la vara de mando. Continuando con el simbolismo, los valencianos entregan el Santo Cristo a los matarrañenses y estos el guion de la Virgen de la Fuente a sus vecinos. A continuación caminan unidos los dos kilómetros que los separan del santuario.
La rogativa se realiza en sábado y muchos participantes vuelven el domingo a Vallibona, por lo que Peñarroya prepara una infraestructura para alojar a sus vecinos. Muchos duermen en casas de familiares o amigos pero el Ayuntamiento también adecúa un local para quienes optan por esta opción.








