Yohana De Gracia es una de las dos médicas que pasa consulta en Albalate del Arzobispo y el pasado mes sufrió una agresión. Se encuentra de baja mientras continúa el proceso tanto judicial como de recuperación personal. Denuncia que el pasado 14 de abril sufrió una agresión con insultos, intimidación y amenazas por parte de un paciente y dos familiares de este. Fuera esperaba otro familiar más.
Los hechos, que también se recogen en la denuncia que interpuso en la Guardia Civil, se produjeron esa mañana dentro de la consulta. En un momento dado, la familia comenzó a mostrar su desacuerdo con la médica con puñetazos sobre la mesa en reiteradas ocasiones, acompañados de amenazas varias que le iban profiriendo entre las tres personas a la vez.
«Yo me voy a encargar de que te pase algo, porque te tengo ganas». «Me das asco». Son algunos de los improperios que recibió. La facultativa relata la indefensión que sintió al verse acorralada porque detrás de su sillón está la pared y salir de allí implicaba pasar junto a las tres personas. La puerta se abrió cuando entró una enfermera alertada por el volumen en aumento de las voces que se escuchaban desde fuera para asombro de otros pacientes que aguardaban su turno. También se dio aviso a la Guardia Civil que tuvo que intervenir. Calcula que fueron quince minutos de insultos y amenazas y se pregunta qué hubiera sucedido si la patrulla no hubiese estado en Albalate en ese momento sino en cualquier otro pueblo.
No normalizar la violencia
«Puedo entender la frustración de un paciente que no esté de acuerdo con algo, especialmente en trámites que son muy costosos, pero de ahí a agredir… Lo siento, pero eso nunca», dice. De Gracia decidió denunciar y seguir adelante en un camino que no está resultando fácil. Vivir una situación «extremadamente desagradable y violenta» ha desencadenado en un «deterioro importante» de su salud. Desde entonces evita salir de casa si no es acompañada, sufre ataques de pánico e insomnio y está recibiendo ayuda psicológica provista por el Salud, desde donde está recibiendo «apoyo en todo».
Aparte está transitando el peregrinaje con una gran cantidad de pruebas y documentos para solicitar la baja laboral. En el servicio de riesgos laborales de su sector entendieron que su caso es causa de baja laboral y la derivaron a la MAZ, donde se encontró «con una deshumanización» del caso. «Me dicen que si no hay lesiones visibles no es un asunto laboral y me derivan para que pida una baja por enfermedad común a mi médico», apunta sorprendida. En cuanto al proceso judicial, se ha desestimado la causa por no haber indicios suficientes «a pesar de la intervención de la Guardia Civil y de que hubo varios testigos».
Casi mil casos en Aragón en 2025
Lejos de descender, las agresiones a profesionales sanitarios, así como de otros sectores como el educativo, van en aumento a nivel nacional y también autonómico. Según los datos del sindicato CSIF en Aragón, que la semana pasada organizó unas jornadas sobre prevención, las agresiones crecieron un 11 % en 2025 respecto al año anterior alcanzando las 887. El 80 % de las agresiones fueron a mujeres y unas 230 denuncias las interpusieron sanitarias de entre 26 y 35 años. Si embargo, el número de denuncias siguen siendo pocas y animan a que se denuncien todas las agresiones ya sean físicas o verbales.
Con el objetivo de que su caso pueda ser revulsivo para que otros compañeros den el paso, De Gracia ha decidido contarlo. Quiere poner de relieve que sufrir una agresión en el desempeño de las funciones laborales no es una enfermedad común «como una gripe o una gastroenteritis» y, por lo tanto, «debería reconocerse como laboral». Pide que no se normalicen porque las consecuencias también repercuten en el sistema y en el resto de compañeros. «El mal comportamiento de una persona se traslada ahora a un coste para toda la sociedad porque los pacientes se han quedado sin un profesional. Deben cubrirlo el resto con la sobrecarga de trabajo que implica al sistema médico de la zona tanto en la consulta habitual como en atención continuada», alerta.
Cuenta con innumerables apoyos, entre ellos, los que le llegan desde Albalate de sus pacientes. «Llevo tiempo con ellos y se ha creado un vínculo fuerte. Cuidamos unos de otros, ya nos conocemos y es lo bonito de la medicina rural. Yo estoy a gusto y pienso mucho en ellos, sobre todo, en los más mayores», reflexiona. Es consciente de que un hecho así no representa a nadie más que a quien agrede y que puede darse en cualquier medio sea urbano o rural, pero también que no se debe tratar como un hecho aislado.
Está convencida de que hay más profesionales que han pasado por un episodio similar o incluso peor, por eso ha decidido hablar de ello ahora y así. De hecho, no hace muchos años vivió de forma indirecta una situación a la que se enfrentó una compañera que finalmente desistió de seguir con el proceso. «No son cosas que pasan y, como no es algo normal, hay que frenar estas actitudes injustas», anima.
Reconoce que, no le gustaría, pero que la situación le está haciendo replantearse su continuidad en el territorio al que llegó en 2018 junto a su marido, también médico. En ese caso, supondría la pérdida de dos profesionales en la medicina rural bajoaragonesa.








Mientras no se sancione fuertemente a los infractores no se conseguira nada, y seguro que salieron de rositas.
Un paciente y tres acompañantes???
No se integran.
Hay que sancionarlos todo mi apoyo hoy en día los ciudadano nos creemos que solo tenemos derechos y no obligaciones hay que sancionar toda violencia
Animo Yohana,
deseos de pronta recuperación!!
Piensa en quienes te aprecian, que son muchas persona, frente a los que intentan fastidiar los servicios públicos y a las personas que los trabajan
saludos
¿Volvemos a la edad de piedra? La ley tiene que ser rápida y contundente, y sobre todo proteger a la profesional porque con esta raza de vándalos nunca se está fuera de peligro.
Lamento profundamente que la médico haya tenido que pasar por ese trance tan violento.
Lamentable suceso, que esperemos no se vuelva a repetir. De todas formas hay que dejar claro que no son personas de Albalate, en Albalate jamas ha ocurrido una cosa así. Todo el apoyo a la Doctora, con la que toda la gente esta encantada. Espero que se recupere rápido y que vuelva a trabajar en el pueblo. Con la sociedad que tenemos y lo permisivas que son las leyes, no se está libre ni en zonas rurales ni en una ciudad de que ocurra alguna barbaridad como esta. Aprovecho para preguntar ¿porque no hay policia municipal en el pueblo? En localidades mas pequeñas hay alguien me lo puede explicar (Ayuntamiento)