Con algunos cubos repartidos en un espacio diáfano, Merche Pardo Sierra hace maravillas en cada clase de teatro. Crea universos por los que sus alumnos transitan dejándose llevar. Y cada vez son más, porque los 40 con los que comenzó a dar clase cada tarde hace tres años son ahora 100. El espacio mágico está junto a la Fuente Colores de Alcañiz, en Nube de Pegatina. Allí cada tarde se transforma el mundo. Cada tarde da clase a niños de todos los colegios del ciclo de Primaria desde los 3 años. Calcula que su alumna de mayor edad tendrá 80 años porque también lleva un grupo de teatro de mayores en Torrecilla de Alcañiz, y da sesiones puntuales si se lo demandan sobre risoterapia «o lo que se tercie».
Por las mañanas prepara clases y por las tardes las imparte, aunque también acude a trabajar con los niños del CEIP Concepción Gimeno de 8.00 a 9.00, y de 13.00 a 16.30, con los del Palmireno. «Estoy todo el día rodeada de niños y de sus familias, porque coincidimos además en eventos», admite. Recientemente coincidió con muchas porque preparó ocho cuentos con sus alumnos para la Maratón de Cuentos Solidaria. Ella trabaja el teatro y las emociones, una formación que defiende a capa y espada. «Es primordial que hagan matemáticas, lengua e idiomas, pero es imprescindible que tengan una educación emocional porque tienen que saber expresarse. No les va a tocar otro remedio en todos los ámbitos de la vida», apunta. «Soy una persona feliz. Ayudarles a sacar lo mejor me parece lo más maravilloso del mundo», reflexiona con su sudadera de Teatreando. «Es lo que hacemos aquí», aclara.
El rato de la clase «es el regalo» a una ardua labor entre bambalinas. No sólo es preparar la actividad, es prepararla tratando de dar con la tecla que hará que cada niño lo dé todo y se sienta cómodo. «No se conocen todos, me ocupo de que hagan piña entre septiembre y octubre y a partir de ahí, que ya somos todos familia, empezamos a tope», añade. No son pocos los padres que llevan a su hijo o hija para que venza la timidez. «No veas la evolución que experimentan. Tengo la suerte de que las familias confían en mí y tengo que conseguir que brillen y que cuando ya no estén conmigo sigan brillando», comenta.
Es natural de Valdealgorfa y lleva más de 15 años en Alcañiz donde cada jueves organiza las caminatas del programa municipal Soy Sana. Pasaron de ser 30 a más de 60 las personas que caminan y charlan. «Es una iniciativa súper necesaria e ideal para Alcañiz, que no es pequeño ni grande, y es importante salir a la calle y saludarte. Nos estamos deshumanizando».
Teatro, circo, cine…
En su familia están presentes la música y el circo. Desde muy joven empezó con el teatro y hace 20 años lo aparcó. Entonces estaba en los Trotamúsicos, un grupo de animación infantil. Fue al quedarse en el paro en la empresa en la que trabajaba cuando pensó en retomar. Hizo unos cuantos cursos y apareció Sonia Lanuzza, que le propuso trabajar con ella y se sumó. Siguió trabajando y, tras la paralización de pandemia, en Nube de Pegatina le ofrecieron continuar con su trabajo en sus salas. Mientras, ella se sigue formando. Toma al menos un par de cursos anuales y si puede se sube a escena. «Me gusta dirigir y dar clase, pero también actuar. En un minuto pasas por mil emociones desde nervios hasta rabia, arrepentimiento, el bajón y ya el convencimiento de salir a escena a darlo todo… ¡Me va la marcha!», ríe.
Ahora rueda el papel de abogada en la película bajoaragonesa ‘Vidas incompletas’, en la que también participa su compañera de fatigas Sonia Bel Faci. En los 90 ya participó en ‘Libertarias’ y por partida doble. «Hice figuración pero luego nos llamaron a unas cuantas para rodar una escena de las protagonistas porque ellas ya no estaban, era de lejos, algo que no les había gustado cómo había quedado. Fue sin planearlo, todas las cosas me pasan así, pero todo lo que me llega, si es positivo y yo puedo aportar, lo voy a aceptar siempre», sonríe.








Ya existen comunidades autonomas en el que en sus curriculum apuestan firmemente por las artes escenicas en sus aulas, como es el caso de nuestra vecina Cataluña. En Aragón esto no sucedera porque nuestra consejera es economista no doctorada en educación…
Estupenda Merche!