La fidelidad del público motero asegura el lleno de las plazas hoteleras año tras año. Muchos han terminado convirtiendo en su casa los establecimientos en los que aparecieron hace años buscando un sitio, y el buen trato les hace repetir con un vínculo casi familiar.
En el territorio la ocupación es del 100% a 100 kilómetros a la redonda del circuito. Se trata de un visitante, sobre todo, nacional. El 90% es de la península de zonas como Aragón, Cataluña, Madrid y Comunitat Valenciana. El público internacional crece año a año, y viajan, principalmente, desde Francia y Reino Unido.
La fecha del GP es novedad, pero el patrón entre los huéspedes se repite y las reservas comienzan el día en que se confirma la fecha del siguiente Gran Premio. Eso sucedió el 24 de julio de 2025, aunque existe un porcentaje «muy alto de clientes fieles que ni esperan», dice Nieves Ballestero, gerente de la Asociación Turismo Bajo Aragón y de la Asociación Empresarial Andorra Sierra de Arcos y Bajo Martín. Son profesionales que trabajan en el circuito para el mundial.
En la asociación del Bajo Aragón hay 56 alojamientos asociados y 1.200 plazas hoteleras, número que ha ido en aumento al calor de Motorland en los últimos años. La mayoría se llena de forma inmediata con profesionales y el resto, con aficionados. Las cancelaciones se gestionan rápido. «Creamos un grupo de whatsapp para que los asociados pudieran derivarse solicitudes que no pueden atender y rápidamente se cubren», añade. Cuando ya no se puede atender, se deriva a comarcas vecinas con el objetivo de que el visitante se quede en el territorio más cercano.
En cuanto la nueva fecha, consideran que «no es mala» opción. «En agosto concentramos a mucha gente pero más en la primera quincena, ahora tendríamos visitantes pero hemos conseguido un lleno absoluto que sin MotoGP no se alcanza», concluye.

Tres días de carreras con un impacto de tres semanas
La actividad que genera el GP no se ciñe al fin de semana. Implica tres semanas -dos previas y la posterior- para montajes y desmontajes. Este movimiento se aprecia donde alojan a profesionales que viajan para trabajar ya sean equipos u operarios de circuito. El Hotel Ciudad de Alcañiz no suele tener clientela entre la afición porque, igual que sucede con Superbikes, las 115 habitaciones las copan desde la organización con escuderías, expilotos y círculos cercanos.
En ese hotel de 4 estrellas, la última plaza disponible se vendió en mayo y en noviembre, la ocupación para este fin de semana ya estaba al 96%. «Seguimos atendiendo llamadas y consultas. Si pudiéramos dar cobertura a todas, podríamos llenar el hotel dos veces», dice el director, David Román. El impacto se nota desde el martes con un 60% de ocupación, y del 26 al 30, del 100%.
«Alcañiz y Motorland, partes de la misma historia»
Parte del público se queda en los pueblos donde pernocta, pero muchos por acercarse a Alcañiz a vivir la fiesta de la tarde y la noche de viernes y sábado. «MotoGP transforma la ciudad, nos convertimos en punto de encuentro de miles de personas», valora Belén Adán, concejal de Turismo y consejera delegada del área en la Comarca del Bajo Aragón. «El perfil es muy interesante porque hay muchos que vienen en grupo y alargan días, no les importa hacer kilómetros con la moto», añade.
La misión desde Turismo con miles de personas ya en la ciudad es «hacerles ver que Alcañiz y Motorland forman parte de una misma historia, que vean que detrás del circuito hay un territorio con mucho que ofrecer, que aparquen la moto y conozcan Alcañiz». En cuanto a cifras, confían en mantener y, si se puede, superar. «En 2025 fueron más de 112.000 visitantes en el circuito y las estimaciones del impacto económico del fin de semana estuvieron entre 10 y 12 millones de euros», apunta.

La acampada, un punto de encuentro y reencuentro
Las últimas plazas en llenarse en Alcañiz son las de la acampada oficial en el propio complejo de Motorland Aragón. La extensión es amplia, tanto que de un lado a otro no se aprecia el final. Es el espacio favorito de muchos por el ambiente y porque pueden extender sus mesas, autocaravanas y dormir junto a sus motos. Hay restauración y música una vez acaba la acción en pista, y muchos acuden a Alcañiz para disfrutar de toda la oferta. Unos repiten porque la experiencia fue buena en años anteriores y, para otros es la mejor opción porque ya son campistas en su modo de viajar.
Este jueves los primeros se las tuvieron que ver con el fuerte viento que se levantó por la tarde. Eso no restó ni un grado al calor. La acampada fue el lugar elegido para Enrique, Ángel, Alberto y Dani, cuatro jóvenes madrileños que viajaron en moto hasta allí. «Es la segunda vez para todos menos para uno, y venimos a acampar porque la otra vez nos lo pasamos muy bien e hicimos amigos. Vamos a comprar a Alcañiz y, entre eso y la barra que hay aquí, tenemos bastante», dijeron mientras se tomaban la primera cerveza después de quitarse las botas, los monos y descansar. A ellos les vino bien el aire con sol para secar la ropa. «Nos hemos mojado porque hemos cogido lluvia», apuntaron. Al circuito iban a animar a todos los pilotos españoles, en especial a Marc Márquez, y desearon que el GP continuase en Alcañiz «muchos años más». «De otro modo no vendríamos tantas miles de personas aquí a la vez», reivindicaron.
Desde Logroño llegaron por primera vez Jesús Rico y Alfonso Fernández. A las seis de la tarde hacían su entrada a la acampada con sus cascos en la mano. «Somos unos locos de las motos, no nos han tenido que convencer. Es nuestro primer Gran Premio pero ya hemos estado en concentraciones y otros eventos. Nos coincidían las fechas con días libres y nos hemos lanzado. En las zonas de acampada siempre hay ambiente motero y por eso nos decantamos por buscar aquí», decían justo antes de dirigirse a buscar su parcela para plantar su tienda.
Un público "dispuesto a hacer kilómetros con su moto"
El ambiente motero se esparce a territorios vecinos al circuito como Caspe, donde esta semana ya «hay más movimiento». La localidad está cerca del circuito y, quien la conoció en su momento, repite. «Se nota de noche, porque la gente pasa todo el día fuera y viene a dormir. Aunque consuman también, somos ciudad dormitorio y los alojamientos son los que más lo notan», dice Cristina Bret, gerente de la Asociación Profesional de Empresarios de Caspe (APEC). Es público fiel que reserva de una vez para otra. «Seguramente, muchos vinieron en las primeras ediciones porque no encontraron nada más cerca pero están a gusto y vuelven. Realmente estamos al lado de Alcañiz y hay buena carretera», apunta.

Un fin de semana lleno en zonas no turísticas
En Andorra Sierra de Arcos, en sitios como el Hotel Andorra el 90% de clientes reservan de un año para otro. «Tenemos un poco de todo. Tenemos a gente de equipos, a personal de la Guardia Civil de Tráfico y también a aficionados», dice el gerente, Juan Ciércoles. En cuanto al cambio de fecha a agosto es tajante: «Andorra sin MotoGP este fin de semana no estaría al 100%. Quizá sí las zonas turísticas, pero Andorra, no».
La ocupación alcanza hasta Cuencas Mineras, donde hace meses ya tienen completos establecimientos como el Hotel Villa de Utrillas. «A partir del viernes estamos en el 95% y el sábado en un 100% de lleno. Público relacionado con MotoGP está entre un 75 y un 80%, el resto es de turismo y de gente que viene de fiestas de pueblos», calcula Ana Moreno, la gerente. En su caso, preferiría otro fin de semana fuera de agosto. «Es un mes bueno, no tenemos el hotel al 100% sin el mundial, pero sí al 90%», dice.
Hace dos meses ya colgaron el cartel de lleno para el sábado porque también tienen a personal de las orquestas de las fiestas de los pueblos, su principal cliente cada julio y agosto. «Y seguimos recibiendo llamadas de moteros que no encuentran en ningún sitio».
Por su parte, Andrea Puca, gerente del Hotel Castellote, celebra que MotoGP sea justo este fin de semana para redondear una temporada alta. La totalidad de huéspedes de este fin de semana son aficionados que van al circuito. «Agosto es un buen mes, pero seguramente el último fin de semana no lo sea tanto porque es cuando la gente se está yendo. Con MotoGP hemos llenado y, si no, estaríamos al 60 ó 70%», asegura.
Trabajo a destajo de desayunos, almuerzos y cenas
Durante todo el jueves empezaron a entrar los clientes atraídos por MotoGP en Venta del Barro. El hostal y restaurante está a orillas de la N-232 en La Puebla de Híjar y ya notan el trasiego de tráfico. Albergan a aficionados con coche, con la familia o grupos de amigos y para estos días refuerzan la plantilla en cocina, sala y barra, además de comprar más género. «El trabajo se concentra en los desayunos desde las 6.00 antes de se vayan al circuito, y en las cenas cuando regresan», dice la gerente, Pilar Martínez. También hay pico de trabajo con almuerzos y bocadillos. «Estamos cerca del circuito y mucha gente que pasa por la carretera entra y almuerza antes de ir a Motorland», añade.

El mes de las vacaciones, las fiestas y el eclipse
El cóctel de fiestas, vacaciones y MotoGP se ha dado en territorios altamente turísticos como el Matarraña. En el Camping de Beceite ya están recibiendo a las personas que reservaron para el GP y que se mezclan con otros clientes. «Tenemos mucha clientela habitual y cuando entraron las reservas de MotoGP ya estaba la ocupación muy alta», valora la gerente, Kenia Celma. También aquí siguen recogiendo llamadas y consultas pero ya está el cartel de completo.
El Matarraña lleva todo el verano el su punto álgido. Agosto llenó las plazas hoteleras, además de casas de familiares y segundas residencias. «Hemos tenido lleno tanto hoteles como casas rurales y zonas de furgonetas y autocaravanas», dice el presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña, Víctor Vidal. «Entre fiestas, vacaciones, el eclipse y MotoGP este agosto estamos haciendo el agosto, de verdad», sonríe.








