«La incertidumbre de no decidirme sobre qué quería hacer realmente me empujó al mundo audiovisual». Javier Navarro Gómez (Alcañiz, 1994) está detrás de Canelita Estudio y es consciente de que fue su interés por querer saber cómo funciona su entorno lo que le llevó a decantarse por hacer de la cámara su modo de vida. «La parte más positiva de trabajar en este sector es que cada semana conozco una empresa nueva, o veo cómo trabajan un producto, metodologías distintas… Trato de entender sus valores e intereses desde la empatía y reflejarlo en imágenes para comunicarlo al resto del mundo», dice. Esto es clave en el ámbito en el que se mueve: la publicidad, márquetin y comunicación. Una semana graba y toma fotos en una fábrica de galletas, y a la siguiente se implica en el día a día de unas bodegas o retrata minuciosamente piezas de impresión 3D.
Admira a los compañeros que desarrollan una marca propia que convierte en atribuibles sus imágenes, pero en su caso, huye de esto. «Mi trabajo es más funcional que artístico. Me gusta que digan que una foto mía encaja perfectamente en la comunicación que necesita determinada marca en lugar de que la vean y la atribuyan a Canelita Estudio», reflexiona. Uno de sus clientes principales es La Granja de Papel, la agencia zaragozana que lleva la comunicación de marcas como Chocolates Lacasa, o Adidas, que abarca al Real Madrid o la Selección Española entre otras entidades. La agencia se encarga de crear toda la comunicación, eventos, movimiento en redes y la imagen, que es donde entra Javier. «Nunca trabajo solo y cada proyecto requiere de un equipo diferente. Por eso Canelita Estudio es buen nombre, porque abarca mucho más que a mí. Por eso y porque estoy en constante aprendizaje», dice.
Ese interés por querer saber cómo funciona el mundo no se ha desvanecido desde sus estudios del grado superior de Realización en el CPA Salduie de Zaragoza. Siempre está indagando novedades que hagan diferente una sesión. Trabaja con equipo híbrido de foto y vídeo y considera que la dificultad del sector es adaptarse a moverse entre los formatos. Cree que la batalla contra las fotos y vídeos en vertical está perdida. «Completamente», ríe. Los años de oficio le han hecho previsor y trabaja con dos cámaras en ambos formatos «por si acaso luego lo piden para redes». Y lo piden.
En contacto con el Bajo Aragón
Canelita Estudio nació casi a la par del final de sus estudios porque tenía claro que iba a dedicarse a ello. Pronto empezó a trabajar y su mayor cambio laboral fue hace cuatro años cuando comenzó a trabajar con agencias y dejó de abarcar casi todos los proyectos que se le presentaban. «Cualquiera puede manejar una cámara pero hay que ser profesional y eso te lo da trabajar. Ahí aprendes a tratar con los clientes, a comunicarte con ellos y también a conocerte a ti, medir tus tiempos y saber presupuestar». Su mente de freelance potencia lo de ser previsor y estudia a distancia Comunicación Audiovisual pensando en abarcar propuestas más ambiciosas e incluso en la docencia a largo plazo.
Sigue en estrecho contacto con el Bajo Aragón y también trabaja en la zona. De hecho, Manuel Martínez y Tecnolan es uno de sus primeros clientes y siguen juntos. No es el único con el que trabaja y no duda en echar mano de cualquiera de sus contactos bajoaragoneses si es preciso. «Si no puedes atender a un cliente o crees que lo que pide lo hará mejor otro compañero, hay que delegar», dice. «No hay competencia, todos trabajamos porque cada uno es especialista en un ámbito. Y si hay personas que se estén pensando si tomar este camino y dudan, yo estoy encantando de ayudarle, todo suma».











