La del videojuego es una de las industrias que no para de crecer en todos los sentidos. Los usuarios cada vez son más y el abanico de edades se amplía, además de que la presencia femenina también ha aumentado de forma muy notable. Las jugadas se disfrutan, se comparten e incluso se comentan en retransmisiones en vivo. Usuario y público son muy exigentes con la calidad. Para Manuel Martínez Calvache (Ladruñán, 1994) los videojuegos recogen todas las artes. «Yo diría que como producto final, es el que engloba más expresiones artísticas porque tienes diseñadores de concept art, de 3D, tienes guionistas, bandas sonoras…». Martínez está al frente de Kenaz, la empresa que emprendió para promover eventos relacionados con los videojuegos, desde pequeñas zonas gamer hasta lan party, los eventos más grandes en volumen de personal.
En ellas también tiene su espacio el cosplay, que no es otra cosa que recrear la vestimenta y actitud de los personajes de juegos favoritos de cada cual. «En los eventos tratamos de dejar hueco también para creadores y diseñadores indies que expongan su trabajo, porque el videojuego requiere de equipos grandes y atribuir las autorías a una persona es complejo», reflexiona.
El aumento de usuarios y de plataformas eleva ese nivel de exigencia. «Si no te gusta una te pasas a otra, así que, los creadores se tienen que esforzar bastante. Pero se hacen cosas que audiovisualmente son espectaculares», añade. Y cada evento lleva consigo, además, a profesionales de foto y vídeo. Lleva muchos años en este mundo gamer. Concretamente, desde 2014 cuando comenzó a organizar la Lan Party de Alcañiz -Tecnoland- junto a otros compañeros de los grados medio y superior de Informática del IES Bajo Aragón. Crearon una asociación para retomar este evento que se había dejado de hacer en 2011 pero que llevaba años de tradición. «La retomamos hasta la pandemia y estamos locos por volver a hacerla», dice.
En 2019 creó la empresa y sigue organizando eventos así en otras zonas de España y principalmente Aragón. El año pasado llevaron la lan party de Caspe y van a repetir, también se ocuparon de la de Teruel y acaban de darle vida a la de Tarazona. Recuperar Alcañiz sería recuperar uno de los eventos más importantes. «La última edición de 2019 fue el más grande que hemos hecho. Había 300 puestos y pasaron por ella unas 1.000 personas en todo el fin de semana. Fueron seis años de progreso y nos convertimos en una lan party muy importante, la más grande de Aragón con diferencia. Entramos en una categoría de eventos importantes y no queremos que se pierda ese trabajo. Nos hicimos un hueco en el calendario y es lo más difícil de lograr. Aún me escribe gente», dice.
El masino recuerda que ya es la principal fuente de entretenimiento a nivel mundial y los datos de la Asociación Española del Videojuego apuntan a un crecimiento del sector en España de un 16% en 2023 con una facturación récord de más de 2.339 millones de euros. «Y va para largo porque si te gustan las series o el cine esto es lo mismo. Es una historia pero además formas parte de ella». ‘The Last of Us’ o ‘Fallout’ son solo dos de los recientes estrenos del extenso catálogo de adaptaciones en cines, teles y plataformas.

Conexiones adecuadas
Martínez trabaja desde Mas de las Matas, pueblo al que pudo volver tras años trabajando en Zaragoza y Barcelona una vez terminados los estudios en Alcañiz. En 2021 ya pudo dedicarse a Kenaz y dejar su trabajo como programador con el que la combinaba. Su objetivo era volver al pueblo y es posible porque puede trabajar con internet y preparar los proyectos para extender sus eventos. «Lo que necesita el mundo rural son carreteras en condiciones y conexión a internet, no pedimos mucho más que hacer una videollamada con la misma calidad que en una ciudad porque también pagamos impuestos. Y si hace 50 años se tiró un cable para traer el teléfono, la fibra óptica es otro cable», dice.
De hecho, sus eventos han incentivado este desarrollo en algunos lugares ya que una zona gamer o una lan precisan de instalar red o ampliar, un servicio que dan empresas que quieren estar en el proyecto. «Hay pueblos en los que se ha extendido la fibra después de haber pasado nosotros con eventos y eso nos alegra mucho», reconoce.









