Más de un centenar de calandinos se reunieron para la recolecta de este año de 'El Pitongo', olivera de más de 200 años de antigüedad conocida como una de las más emblemáticas de todo el Bajo Aragón. La recogida de su cosecha es una de las tradiciones más arraigadas y lleva realizándose desde los años 70, siempre entre familiares y amigos en una jornada festiva. Este pasado sábado todos cumplieron, esta vez a lo grande: recolectaron 512 kilos, récord que supera al último que se conservaba desde hace 12 años, en 2011, cuando se llegaron a alcanzar los 503 kilos de olivas.
Con sus 13 metros de diámetro de copa y sus 11 de perímetro base de tronco, se trata de uno de los ejemplares de olivera más espectaculares de todo el territorio. Se estima que esta tenga unos 275-300 años de antigüedad, y debe su nombre al apodo de José María Herrero Mora, quien en 1921 adquirió la finca donde esta se ubica.
Sus actuales propietarios son Joaquina Cros Esteban y los herederos de Jesús Jubierre Franco, quienes adquirieron el terreno en 1972. A finales de aquellos años, comenzó a ser habitual que se organizara esta jornada popular en la que intervenían numerosos vecinos de Calanda para llevar a cabo la recolección de su oliva en un ambiente de especial convivencia. Entre jotas y almuerzos, se hacía un merecido reconocimiento a esta gran olivera al mismo tiempo que se estrechaban lazos de amistad, una iniciativa que ha logrado que 'El Pitongo' sea desde hace décadas muy popular a nivel local, considerándose como una de las oliveras de mayor producción agrícola de todo el Bajo Aragón.
Desde entonces la tradición se mantiene viva y se realiza cada dos años, dado que esta olivera de la variedad empeltre es añera, es decir, solo da fruto en los años alternos. En el presente siglo, lo hace en los años impares, mientras que en los pares no tiene ningún fruto o una cantidad muy ínfima.
Este 2023 su cosecha, que ha logrado nuevo récord, se recogió entre varios calandinos de diferentes edades que emplearon hasta una grúa para recolectar la oliva. En el acto también estuvo presente el párroco local, quien bendijo las tierras. Todo ello con más emoción de lo habitual. «Hemos recuperado el evento tras un paréntesis después de los años de la pandemia, durante los cuales no pudimos llevar a cabo el encuentro por razones evidentes. Es una fiesta que empezó con 20 personas y con mi padre como maestro de ceremonias. Ahora nos juntamos más de 100. Este año era el primero en el que él ya no está, pero su recuerdo ha hecho que sea especialmente emotivo», explica Jesús Jubierre, familiar propietario de 'El Pitongo'.
Esta olivera fue incluida en su momento en el proyecto Tierra de Centenarias, impulsado por la Comarca del Bajo Aragón y en donde se recoge al ejemplar como uno de los más emblemáticos del territorio. «Cuando alguien preguntaba por olivos centenarios en el Bajo Aragón la referencia siempre era la del Pitongo. No solo por sus dimensiones, o su productividad, sino por este homenaje que sus propietarios mantienen a lo largo de la historia y que lo hace todavía más único», especificó Fernando Zorrilla, impulsor de Tierra de Centenarias.










