La combinación del pastoreo extensivo de ovejas con plantaciones de almendro contribuye a mejorar la biodiversidad del suelo, su conservación, y potencia la recirculación de nutrientes en las comarcas del Bajo Aragón y Matarraña. Son los resultados preliminares del proyecto OvAl-Te, ‘Viabilidad de sistemas mixtos de pastoreo de ovino y cultivo de almendros en condiciones de secano en Teruel’, impulsado por el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), que se presentó este pasado mes de diciembre en Torrecilla de Alcañiz, lugar en el que se realizó una prueba piloto.
En el Matarraña se realizó el seguimiento de diferentes sistemas implantados en el tiempo y en Torrecilla, partiendo de las misas fincas, se realizaron tres manejos diferentes, explica Sandra Lobón, investigadora del Departamento de Ciencia Animal del CITA y coordinadora de OvAl-Te, quien presentó los objetivos del proyecto y los resultados obtenidos en cuanto a la calidad de los forrajes y las almendras. La presentación realizada en Torrecilla contó también con las aportaciones de Ramón Isla, Alicia Cirujeda, Gabriel Pardo e Isabel Casasús, investigadores del CITA implicados.
La jornada reunió a expertos, agricultores y ganaderos en torno a una apuesta que une la ganadería tradicional con los retos agrícolas del futuro. «Principalmente, queríamos unir dos sectores clave para el desarrollo local, como son el ovino y el almendro. Tienen dos tendencias opuestas, ya que el ovino está en declive con la progresiva perdida de explotaciones, y la plantación de almendro, que está en auge en Aragón», argumenta la investigadora. Con los ensayos realizados en las comarcas bajoaragonesas se ha comprobado que son dos sistemas «totalmente compatibles» y que pueden tener «muchas sinergias positivas» en palabras de Lobón. Por un lado, el sector ovino puede aprovechar dietas de manera gratuita-el forraje de estas cubiertas-, lo que permitirá a su vez proteger y disminuir la erosión de su suelo en la plantación de almendro. «Hemos visto efectos, sobre todo en la diversidad del suelo y la diversidad vegetal que aumenta», concreta la experta.
Mientras en la comarca del Matarraña se han corroborado efectos «muy positivos» a nivel de producción de forraje y de cubierta. El ensayo, realizado en el Bajo Aragón, se han visto condicionadas por la extrema sequía sufrida en los veranos de 2023 y 2024. Por lo tanto, no se pudieron obtener resultados concluyentes en esta última comarca porque la producción del forraje ha sido «mínima». Tal como apuntan los investigadores, lo que está claro es que, a diferencia de sistemas convencionales como el laboreo, este innovador sistema de introducción del ganado ovino en las cubiertas vegetales de almendros permite el mantenimiento de «suelos más vivos». «En el Matarraña, al ser una zona de más precipitaciones hemos tenido buenos resultados a nivel de producción de forraje y de cubierta. En cambio, en el Bajo Aragón nos ha condicionado la sequía», apunta Lobón.
Encuesta a agricultores y ganaderos
La propuesta de introducir el pastoreo en cultivos leñosos ha sido recibida por los agricultores y ganaderos de manera satisfactoria. Los investigadores del CITA realizaron encuestas -un total de 84-, para conocer sus impresiones y comprobar su disponibilidad. «Nos ha sorprendido porque esperábamos un poquito más de reticencia al cambio, pero ha sido todo lo contrario. Tienen la mente abierta y están dispuestos a probar cosas nuevas», incide la coordinadora de OvAl-Te.
Este nuevo sistema podría contribuir a frenar el abandono de tierras agrícolas y de hecho, los impulsores de OvAl-Te consideran que esta podría suponer una «alternativa realista» de cara al futuro. «Las políticas de Europa ya van encaminadas a no dejar los suelos desnudos y a implementar cubiertas. No obstante, hay que tener más cuidado en las zonas de secano, como Alcañiz, en las que no puede haber una producción grande», matiza la investigadora.
La combinación de la agricultura y la ganadería facilita además un uso «más sostenible» de los recursos y en este caso el proyecto supone una recirculación de nutrientes entre ovejas y almendros. «Las ovejas te pueden fertilizar el suelo de manera natural, disminuyendo así la aplicación de productos químicos», sostiene la investigadora, al mismo tiempo que al ganadero le aporta número de dietas. «Es una retroalimentación entre las dos partes».
En cuanto a la rentabilidad del proyecto, el CITA no ha desarrollado un estudio económico concreto de lo que supondría la puesta en marcha de este sistema a mayor escala. No obstante, se han cuantificado las explotaciones, tanto de almendro como de ovino, y se han localizado en un mapa para determinar su disponibilidad y en especial la distancia entre unas y otras. El éxito del proyecto radica en entrelazar explotaciones relativamente cercanas para evitar un gran desplazamiento de las ovejas a las cubiertas vegetales, lo que supondría mayores costes para las explotaciones.
La combinación de estudios de campo, técnicas de laboratorio y análisis social ha permitido tener un enfoque multidisciplinar de la investigación, implicando en el proceso a varios departamentos. Han intervenido investigadores del área de sistemas agrícolas, forestales y medio ambiente; expertos en ciencia animal y diversidad vegetal; además de profesionales en cuanto a la calidad del forraje y almendros. Todo ello unido a la investigación social. «Necesitábamos un enfoque muy amplio para poder dar respuesta a todas las preguntas. Nos hemos coordinado muy bien», aseguran desde el CITA.
Próximamente, se realizará un informe pormenorizado con los resultados obtenidos de la investigación, con la vista puesta en la replicabilidad del sistema a nuevas áreas. «Será poco a poco, no vamos a empezar sembrando algo que no esté adaptado para las cubiertas. Si un agricultor tiene ganado cerca, podría empezar por una colaboración puntual, de tal fecha a tal fecha, o cuando la cubierta empiece a crecer demasiado. Todo radicará en la comunicación entre las explotaciones», asegura la experta.












Que el pastoreo ovino potencia los suelos de cultivo, ya lo estudiábamos hace 50 años en la asignatura de Ciencias Naturales de la EGB. Está bien que se hagan estudios de campo para cuantificar científicamente esa sabiduría ancestral. No entiendo cómo es que, en nuestra provincia, todavía haya pueblos en los que para pastar en los campos donde ya se ha recogido el cereal los propietarios de los mismos piden un dinero por dejar que las reses pasturen en ellos. Siendo beneficioso para todos, esa tasa que se exige no sólo es improcedente, sino que también podría calificarse de USURA.