Los agricultores del territorio se encuentran inmersos en una campaña de melocotón que a pesar de las buenas predicciones estará marcada por precios por debajo del coste. Las competitivas cifras de la sandía o el melón están provocando que el consumidor se decante por dichas frutas en lugar del melocotón amarillo, lo que está generando pérdidas en ventas. Por ello, desde UAGA hacen un llamamiento al Ministerio de Agricultura para que se garanticen precios dignos en origen y la rentabilidad de las explotaciones frutícolas. Animan a la ciudadanía a consumir fruta de temporada y proximidad. Además, confían en que el melocotón D.O.P.-del cual se prevén obtener entre 4 y 5 millones de kilos-sirva como empujón para que las cifras de venta se mantengan en positivo.
Hasta la fecha, por lo general, la climatología está respetando la campaña. Esta semana Calanda, uno de los principales productores de melocotón del territorio, sufría un susto con una tormenta que dejó rachas de viento de hasta 93 km/h y acumuló grandes cantidades de agua en pocos minutos, con 13 mm en tan solo unos instantes. Algunas ramas se vieron arrancadas de los árboles, pero afortunadamente el fruto no sufrió daños, tal y como explicaron el miércoles desde la cooperativa La Calandina, donde casi un centenar de personas trabajan estos días «sin parar».
Sí ha habido pérdidas de cosecha en otros municipios como Puigmoreno o Valmuel, donde el mes pasado algunos agricultores perdieron hasta 90% del fruto por granizo. La cantidad de kilos también se ha reducido ligeramente en el Bajo Aragón-Caspe debido a unas heladas tardías que mermaron cantidades de fruta que posteriormente, al llegar al almacén, ha habido que desechar. No obstante, tanto en dicha comarca como en el resto del territorio, las predicciones para esta campaña se mantienen «dentro de lo normal», aunque sin dejar de lado ciertas complicaciones.
Ventas por debajo de coste
Uno de los factores que está influyendo en el problema de los costes es la gran cantidad de producción de melocotón amarillo que hay este año. Inicialmente, a finales de junio y principios de julio, hubo una gran demanda de fruta, y los precios eran buenos. Sin embargo, ahora el panorama está marcado por esa superproducción. «Hay mucho melocotón amarillo en toda España, y eso hace que las ventas estén yendo un poco lentas», explica Antonio Cerdán, gerente de la cooperativa La Calandina. «El año pasado, aunque había sequía y los calibres eran un poco más pequeños, hubo un consumo mayor. Tampoco nos enfrentábamos a ese problema de competitividad con otros frutos como la sandía. Se consiguieron mejores precios», añade.
Producir un kilo de melocotón tiene un coste para el agricultor de una media de 0,44 euros, una cifra que asciende hasta los 0,52 € si se tiene en cuenta la mano de obra que requiere el proceso. «Para que pueda cobrar 0,52 euros por kilo, hace falta que la fruta tenga un coste de 1,08 euros a su salida de la central (almacén o cooperativa), tal y como refleja el estudio de costes de producción de fruta de hueso correspondiente a la campaña 2024 elaborado por el Departament de Alimentació de la Generalitat de Catalunya, junto con el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias y la Universidad Politécnica. Ese mismo estudio también constata un incremento del 17% del coste de producción por hectárea y de un 11% en costes por kilo», señalan desde UAGA.
A diferencia de ello, los agricultores ya están vendiendo por debajo del coste. «Aun no teniendo muchísimos kilos en las fincas, las salidas son lentas y los precios de liquidación muy bajos. En precio en palo estaríamos hablando de 35-40 céntimos. Aunque ya no es cuestión de precios, es que no hay venta», explica Armando Altadil, responsable de fruta de UAGA en el Bajo Aragón-Caspe.
UAGA señala que esta baja cotización del melocotón amarillo puede deberse, una vez más, a las prácticas comerciales de las grandes cadenas de supermercados que en verano utilizan la fruta como producto reclamo. De esta forma, durante las últimas semanas se ha podido ver, en los lineales de algunas cadenas, competencia de precios bajos entre melocotón amarillo, sandía y melón.
Se trata de un problema del que ya se alertó el año pasado por estas mismas fechas, y que supone un incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y venta a pérdidas. «Es un patrón que se repite y que sigue sin corregirse a pesar de la existencia de una normativa que lo prohíbe», defiende la organización agraria, quien a su vez destaca que es imprescindible que la Agencia de información y control alimentarios, AICA, aplique sanciones más elevadas frente a estas prácticas deshonestas. «Solo así se podrán erradicar», afirman.
Se confía en el empuje de la D.O.
Encontrar soluciones ante esta situación resulta complicado al tratarse de «ciclos que siempre han pasado». «Hace seis años hubo una crisis porque había mucha fruta de hueso, y se tuvo que arrancar. Tras ello, quedó poco melocotón amarillo, y los precios volvieron a elevarse. Se volvió a plantar y ahora el resultado es esta superproducción. Es algo que no se puede controlar porque el mercado es libre, no se pueden poner cupos para delimitar las plantaciones», explica Cerdán.
No obstante, se espera que el melocotón D.O.P. sirva como empuje para las cifras de venta de esta campaña. En el caso de La Calandina, calculan que obtendrán unos 7 millones de kilos de fruto. Del total, 4 serán D.O., aunque entre zumos, y de segunda, la cifra al final rondará los 700.000. «Si no viene ninguna tormenta, todo parece que irá según lo previsto. Nuestro sello de denominación de origen es vital porque el consumidor ya sabe que tiene esa garantía, y habiendo dos tipos de melocotones, siempre suelen escoger ese», especifica su gerente.
Así lo creen también desde el Bajo Aragón-Caspe, donde reconocen que el año pasado la D.O. ya sirvió para elevar el precio. «Esperamos que sea ese mismo el que tire del carro, levante el consumo y levante precios. El melocotón amarillo es de muy buena calidad, y la denominación de origen lo ampara y protege», añade Altadil, quien a su vez no da cifras de previsiones para la campaña, pero sí realiza un balance positivo. «Está siendo una campaña dentro de lo normal, aunque marcada por esos precios a la baja y a expensas de ver cuáles son las liquidaciones finales en melocotón amarillo».
El presidente de la D.O., Samuel Sancho, por su parte, mantiene la predicción de obtener entre 4 y 5 millones de kilos del fruto. Aún así, alerta de que el balance final dependerá del consumo. «La D.O. tiene más renombre, pero los precios también pueden repercutir. Todo dependerá de lo que la sociedad quiera consumir», defiende.
Según datos publicados en 2023 por el Ministerio de Agricultura, «el consumo de fruta en España sigue en caída libre». Cada ciudadano ingiere una media de 78,6 kilos de frutas en un año, lo que supone un 24,8% menos que hace una década.









