Manolito es el protagonista de esta historia. Es un niño alegre hasta que una discusión con sus amigos lo deja triste y arrepentido. Al encontrar unas gafas mágicas en su habitación, descubre la habilidad de ver todo lo bueno de su vida, reduciendo su tristeza y su ira. La psicóloga sanitaria nacida en Valjunquera Cristina Escrig intenta enseñar a los niños a través de su libro 'Las gafas positivas' el poder de la perspectiva positiva ante las situaciones incómodas o díficiles. También se lo muestra a los adultos, porque, dice, "todos tenemos la capacidad de adquirir estas gafas positivas, todos tenemos la capacidad de tenerlas".
En una entrevista en Radio Matarraña, Escrig subraya que pese a que Manolito ya ha dado muchas vueltas por los colegios de esta comarca y también en los del Bajo Aragón, se ha presentado oficialmente esta semana -el pasado lunes 23- tanto en la sede comarcal del Matarraña como en el Liceo de Alcañiz, obteniendo una gran acogida sobre todo por docentes y padres que quieren mostrar a los pequeños cómo "encontrar un caminito de luz" cuando todo parece oscuro. Puede que siga dando más vueltas sumando aventuras, puesto que la autora adelanta que tiene ya "varios proyectos en mente relacionados con el estigma, con el acoso escolar, con todos estos grandes temas que a veces explicarle a los más pequeños puede ser complicado y un cuento lo facilita".
Edades óptimas: de 7 a 12 años
El volumen, editado por Babidi-Bu Libros dentro de la colección 'La Mirada de Daniel', está pensando para niños de todas las edades, desde primer curso de Infantil hasta sexto de Primaria, aunque Escrig resalta que por la capacidad de comprensión y reflexión de los niños, las edades óptimas para asimilar sus enseñanzas serían desde los 7 a los 12 años. La psicóloga sanitaria trabaja con la Asociación Pro Salud Mental (Asapme) Bajo Aragón y considera que "una buena educación emocional desde la infancia facilita el bienestar mental de la persona a lo largo de su vida". Es con ese objetivo que se ha fijado en una herramienta clave para hacer llegar a los niños esa educación emocional positiva: la literatura infantil. Un cuento, el de 'Las gafas positivas', que se convierte en un excelente instrumento para que los niños se diviertan, interactúan y aprendan a gestionar de algún modo sus emociones.

'Las gafas positivas' es un proyecto financiado por la Diputación Provincial de Teruel, donde "se busca fomentar la autoestima de los niños, la cohesión grupal y de esta manera prevenir emociones negativas o prevenir acontecimientos negativos que pueden tener un gran impacto en los más pequeños", dice la psicóloga sanitaria.
Tal y como explica en los micrófonos de la emisora, además del cuento, al final del libro se propone una serie de actividades además de un código QR con el que los adultos pueden profundizar en esta gestión de las emociones. Todo ello se puede ejercitar de forma individual, en dinámicas grupales o en una sencilla lectura junto a los padres. Es efectivo en todas las tesituras, añade Escrig. "Estas gafas positivas de alguna manera le ayudarán a continuar y a ver que no todo es malo en esos momentos". A los padres les da un consejo nítido. Les pone el reto de recordar algo de su infancia que todavía les marque; siempre hay algo. En su adultez "siguen yendo con ello", lo arrastran de alguna forma, así que les recomienda que se acuerden de los niños que fueron y den "la importancia que corresponde de acuerdo a la edad que tienen sus hijos a las necesidades que ellos tienen y no pasen por alto esos sufrimientos que a veces podemos tachar de menores".
En los micrófonos de Radio Matarraña, la especialista en el abordaje terapéutico de la salud mental ha llamado la atención respecto a que los adultos muchas veces tildan de "pequeñeces" algunos sufrimientos por los que atraviesan los niños; ella invita a no infravalorar esos padecimientos por muy pequeños que sean, porque todo ello puede afectar a los niños y cómo se gestionan esas cosas también. Por eso, invita a estar atentos y darles esas gafas de la positividad frente a situaciones en las que ellos "pierden la energía, pierden las ganas de seguir jugando" o se entristecen.








