Ante un sol abrasador y bajo cientos de banderines azules que colgaban sobre la plaza España, se aglutinaron los poblanos en la mañana de este martes para oficializar el inicio de sus fiestas patronales. Con nervios y emoción salieron las majas, los miembros de Interpeñas y la pregonera, Pilar Monzón, al balcón del ayuntamiento para recibir con los brazos abiertos a toda la población. María Gascó Martínez, presidenta de Interpeñas, comenzó el acto dando las gracias por la ayuda recibida en la organización de las fiestas y animaba a los fiesteros a llenar las calles en estos días de celebración.
Por fin llegó el momento más esperado, el discurso de la pregonera de este año. Tras toda una vida detrás de su habitual puesto ambulante de juguetes y golosinas, Pilar cambiaba este martes el que siempre había sido su lugar en el chupinazo. "He estado muchísimas veces en esta plaza, pero siempre ha sido en mi puesto de chucherías. Quién me iba a decir a mí que iba a cambiar mis caramelos por estar aquí arriba dando el pregón", comentó ilusionada. La pregonera se enorgulleció en su discurso de haber llevado el nombre de La Puebla por todos los lugares que ha visitado con su negocio, entre los que destacan su ya famoso puesto de castañas en la plaza San Miguel de Zaragoza.
Tres cohetes, una lluvia de confeti disparada por las majas ponía fin al chupinazo, y daba pie a que la charanga 'Quart de To' pusiese a todo el mundo a celebrar con buen ritmo el comienzo de los festejos, acompañados por los cabezudos del pueblo.
Mientras tanto, en el ayuntamiento, el alcalde, Pedro Bello, entregaba a Pilar un especial pergamino que la reconocía como pregonera este año. "Por residir en los recuerdos de tantísimas generaciones de poblanos. Por tu cariño, dulzura y honestidad. Por ser una auténtica embajadora de La Puebla de Híjar en Zaragoza desde tu castañera de la plaza San Miguel", discursaba emocionado el alcalde, dándole este reconocimiento a la pregonera.
Después de varias fotos con majas, familiares y amigos, Pilar no tardaba más de 20 minutos en bajar los escalones del ayuntamiento y ponerse detrás de su puesto en la esquina de la plaza, resguardado por sus familiares en su ausencia. "Las fiestas las pienso pasar trabajando, igual que siempre, eso no falla", dijo la pregonera. Casi no se podía conversar con ella debido a la gran cantidad de gente que se acercaba a darle la enhorabuena por su discurso. "Me he sentido muy acogida, al subir al balcón he visto a mis quintos del 53 con camisetas en las que ponía Pilar y ya me he puesto a llorar", expresó con lágrimas en los ojos.
El fin del chupinazo dejaba miles de papelitos de colores sobre el suelo de la plaza, pero sobre todo una gran anticipación para uno de los actos más esperados, las carrozas de la tarde. Las fiestas en La Puebla continuarán con toros de fuego, orquestas y charangas para todos los gustos y edades hasta el sábado.











