Una de las localidades que más interés está despertando en los últimos años es Albalate del Arzobispo. No sólo los visitantes que viajan desde otros lugares se fijan en esta localidad y se animan a pasear por sus calles, sino que los propios vecinos se han convertido en los grandes interesados por conocer su patrimonio y su historia. Especialmente a raíz de la pandemia, son los más prescriptores de su pueblo y también los que han puesto el foco en la «dejadez» de una de las zonas más céntricas.
No conciben que uno de los puntos más transitados sea el que albergue también más basuras. Se trata del cantón que lleva a la calle Roma, un sitio donde hay un arco del siglo XVIII. Comparte esquina y fachada con la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, un templo del siglo XVI. La situación se intensifica en fiestas, cuando se colocan allí los contenedores de basura y varios urinarios portátiles apoyados en la pared del templo. Además de visitantes, en la zona también habitan vecinos que transitan varias veces.
Algunos ya se refieren a este espacio como «especie de vertedero y urinario público como colofón a la señal que indica el paso del Camino de Santiago». En ese mismo rincón está la indicación que deben seguir los peregrinos que realicen una de las rutas más populares y concurridas del mundo en cualquier época del año. Dicen que esta petición la conocen en el ayuntamiento, tanto en el actual como en anteriores, y de momento sin solución. Cabe destacar que el casco urbano de Albalate está declarado Conjunto Histórico Artístico por el ministerio de Cultura desde 1983.








