El sector del transporte ha sido esencial desde la pandemia. Así lo explica César Soriano, presidente de la Asociación de Transportes de Teruel, -que con motivo de la festividad de San Cristóbal- reivindica una mejora de las infraestructuras en la provincia, la reducción de impuestos y la creación de más industria en el territorio.
¿Cómo está el sector del transporte en la provincia de Teruel?
Más o menos tiene los mismos problemas que en las demás. A lo mejor tiene una geografía peculiar que produce mayor coste de operativos.
¿Cómo les ha afectado la covid-19?
Como a toda la economía. Nosotros somos el termómetro del país. Si el transporte está parado es que la industria y las fábricas están paradas. Últimamente se ha recuperado bastante, aunque no hemos llegado a los niveles de 2019, pero estamos bastante cerca.
Durante el confinamiento los transportistas fueron esenciales, ¿su actividad se ha puesto en valor?
Pues no. En ese momento éramos, como otros sectores, esenciales. Tuvimos una reunión con la DGA para pedirle que incluyera en vacunación a los conductores como esenciales y se nos respondió que no, que iríamos al ritmo que van los demás.
Muchas empresas se han visto obligadas a recurrir al ERTE por la falta de actividad desde la pandemia, ¿han podido recuperarse?
Sí, en el transporte ha habido pocas empresas que se han acogido al ERTE. En un principio hubo gente que lo hizo por el susto, pero rápidamente se sacaron. Es una herramienta que en transporte se utilizó muy poco.
El pasado mes de mayo el ejecutivo Central anunció la intención de implantar el pago por el uso de carreteras a partir de 2024, ¿cómo afectaría esta reforma a las empresas de transporte aragonesas?
Nos afectaría mucho en tema de costes. El problema que tenemos es que es muy difícil repercutir ese coste en los clientes. Tuvimos una reunión con el Ministerio y se nos juró que no se pondría en marcha sin el consenso del sector. Es algo que nos dicen desde hace tiempo, pero a base de hechos está llegando.
La competencia de las empresas del Este es otro de los grandes problemas a los que se enfrentan, ¿en qué consiste?
Siempre ha habido competencia desleal, aunque ahora menos que antes. Con la Unión Europea se está viendo mucha competencia desleal con las empresas buzón. Son empresas que están ubicadas en países del este como Rumanía o Polonia que allí tienen una oficina para recoger las cartas, pero son camiones y empresas de aquí trabajado con un sistema laboral más deficiente que el nuestro con unos costes muchísimo más bajos y se puede hacer dumping, es decir, trabajar por debajo de costes.
¿Qué servicios faltan en la provincia para mejorar el sector?
El sector del transporte en Teruel es de calidad. Desde la asociación hemos luchado para que se profesionalice el sector. Lo que nos falta sería que se crease más industria y más actividad económica. Lo que estamos viendo últimamente es que, en vez de crear, se quita.
Se acerca San Cristóbal, ¿se realizará el paro patronal este año?
No, no hay previsto ningún paro. Se convocó el año pasado con éxito rotundo porque paramos todas las medidas del gobierno. Este año estamos vigilantes por el pago por uso, por la rectificación de masas y dimensiones, por el aumento de costes y por las ayudas. No hay un euro para camiones, ni uno, sean del combustible que sean. No tenemos ninguna ayuda.
¿Qué reivindican desde la Asociación de Transportes de Teruel?
Lo que reivindicamos es que nos dejen trabajar, que nos dejen de poner impuestos uno encima de otro, esto ya parece un Tetrix. Que no pongan el pago por uso, que no nos machaquen con impuestos de combustibles que ya tenemos bastante fiscalidad. Lo que reivindicamos desde siempre es el tema de las infraestructuras. Son muy lamentables en nuestra provincia. Cuanto peor es una carretera, el coste aumenta y empeora la seguridad.








Si no ven el dumping es porque no quieren. Decenas de camiones turcos en Zaragoza esperando viaje durante días.
Aunque el mejor dumping de todos es el que hace la empresa a sus chóferes nacionales con miles de chóferes del este, que gracias a las políticas de inmigración de los últimos 30 años, se han cargado las nominas de los españoles.