Preservar historias y vivencias del día a día en la sociedad analógica de mediados del siglo XX, en un tiempo no tan lejano, y digitalizarlas para que perduren en el tiempo. La institución comarcal impulsó la iniciativa Bibliotecas Humanas a través de la cual pretenden recopilar el patrimonio inmaterial que supone la sabiduría acumulada de los mayores matarrañenses con el objetivo de que los jóvenes recojan el testigo de esas historias y las difundan a través de diferentes canales como las redes sociales.
Cretas acogió el sábado la primera experiencia de este tipo, organizada por los departamentos de Juventud y Patrimonio de la comarca del Matarraña, y que logró reunir a varias de las personas mayores del municipio y a un grupo de jóvenes de entre 15 y 17 años y que forman parte de los Jóvenes Dinamizadores. En esta primera biblioteca Humana participaron 7 jóvenes y 10 personas de edades comprendidas en el entorno de los 80 años y los 92.
La más veterana fue Pilar Tigel que contó cómo se elaboraba el pan en su historia 'Manos en harina'. Ramón Omella, Mariano Cardona y Felipe Estopiñá protagonizaron la charla 'Historias de la escuela'. María Carmen Omella contó cómo fue una de las primeras mujeres del pueblo en llevar un automóvil en su historia 'Mi requisito para sacarme el carné de conducir'. Juan Ramón Piqué protagonizó la charla 'Dando forma a las cañas'. Juan Bautista fue el protagonista de la historia 'Jornal de vila'.
Por último María Carmen Omella, Pepita Omella y Rosario Tigel hablaron de cómo era el ocio en su época con la charla 'Las fiestas de nuestro pueblo'. «Perseguimos que sean los jóvenes quienes encuentren una fórmula para divulgar todas esas historias, bien sea a través de las redes sociales o cualquier otro canal digital que todavía tienen que determinar», explica Nuri Gasulla, técnico de Juventud de la comarca del Matarraña.
Cabe subrayar que aunque la idea surgió a principios de octubre, se han tenido que celebrar varias reuniones para, finalmente, conseguir conformar sendos grupos de mayores y jóvenes. «Fue una experiencia muy satisfactoria. Los jóvenes se mostraron muy interesados en cómo vivían nuestros mayores», explica por su parte Ana Casasús, técnico de Patrimonio de la institución comarcal. La intención ahora es poder repetir esta experiencia en más municipios.







