Cinco familias afectadas por el derrumbe de Pui Pinos han podido regresar este lunes a sus domicilios al terminar las obras de seguridad para estabilizar el cerro. Se trata de los inquilinos de sendos domicilios que no sufrieron daños con el derrumbe pero que los trabajos para asegurar Pui Pinos ponían en peligro su seguridad en estos meses. Desde julio de 2018 han estado viviendo en pisos de alquiler financiados por el Ayuntamiento y la semana pasada en una reunión se les confirmó que ayer podían volver a sus viviendas después de más de un año.
«Ya sabíamos que regresaríamos pronto pero entre realizar la mudanza y que nuestras casas han estado cerradas un año y algunas cosas no funcionan, todos nos tenemos que habituar», comentaba ayer Vicente Gaibar. En su caso, con las obras también hubo que trasladar la empresa de su familia, Aceites Gaibar, que ha regresado a su sede habitual.
Según confirman fuentes municipales una familia ha solicitado mediante una instancia municipal poder contar con un mes de plazo extra para realizar el traslado.
Intercambio de solares
En cuanto al resto de frentes abiertos en el derrumbe, actualmente judicializado, el Ayuntamiento planteó en una reunión la semana pasada entre equipo de gobierno y vecinos «la posibilidad de permutas de terrenos municipales para aquellos afectados que perdieron completamente sus hogares por el derrumbe». Es decir, intercambiar los solares de las casas que fueron destruidas por el cerro por otros de propiedad municipal.
Respecto a las obras, ya ha finalizado la consolidación del cerro y se trabaja en el proyecto de un nuevo vial hasta el Cuartelillo. En el citado encuentro el alcalde, Ignacio Urquizu, reafirmó que el Ayuntamiento está trabajando en «diferentes soluciones para resolver lo más satisfactoriamente posible cada caso individual» y que su voluntad es que los afectados «se sientan arropados por su institución más cercana, que es el Ayuntamiento».






