Las fuertes tormentas de los últimos días provocaron este miércoles cortes en el suministro de agua de boca por turbidez en siete pueblos del Bajo Martín -Albalate del Arzobispo, Urrea de Gaén, Castelnou, Jatiel, Samper de Calanda, Híjar y La Puebla de Híjar- y dos de Andorra-Sierra de Arcos -Oliete y Ariño-, todos ellos dependientes de la potabilizadora del pantano de Cueva Foradada de Oliete. El jueves por la mañana, el servicio se restableció en todos los pueblos y comenzaron a recibir agua en los depósitos. Sin embargo, al mediodía se aviso -a través de los bandos- de que el agua todavía no es potable y así seguía la situación a última hora de la tarde, al cierre de esta edición digital.
El suministro se pudo restablecer a última hora de la tarde del miércoles, sin embargo, los Ayuntamientos optaron por mantener los cortes durante la noche para garantizar el reestablecimiento máximo de los niveles de agua en los depósitos en caso de que la situación no se restableciera completamente. "Hemos dejado que el agua pueda llenar los depósitos para asegurar que habría suficiente potencia para cuando volviera a llegar a las casas", explica Pedro Bello, alcalde de La Puebla de Híjar. Los alcaldes aseguran que la situación no llegó a ser preocupante al contar con reservas de agua potable en los depósitos municipales. Durante la tarde hubo momentos en los que se restableció el servicio para que los vecinos pudieran asearse.
En el caso de Híjar, su alcalde, Jesús Puyol asegura que la situación de los últimos días ha sido "muy dura". En su caso, el servicio estuvo activo entres las 16.00 y las 19.00 lo cual mermó la cantidad de agua potable en el depósito que abastece al pueblo. En un intento por solventar la situación, un camión de bomberos procedente del parque de Alcañiz estuvo durante toda la tarde del miércoles haciendo viajes para llevar agua desde el depósito que abastece de agua al polígono al que abastece al pueblo, ya que, según explica Puyol, ese era "el punto más cercano del que sacar agua".
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En los pueblos más pequeños del Bajo Martín, Samper, Jatiel y Castelnou, aunque el agua dejó de llenar los depósitos, no llegó a haber limitaciones para los vecinos. "Se ha terminado el verano y quedamos ya muy pocos, por lo que no llegamos a gastar mucha agua", explica Javier Gómez, alcalde de la localidad. "Si la situación hubiera continuado durante el día de hoy, habríamos tenido que tomar alguna medida extraordinaria", apunta el primer edil. Situación similar se ha vivido en Castelnou, donde a primera hora de la mañana los depósitos volvían a estar llenos, por lo que no ha llegado a haber restricciones para los vecinos. "Bajó bastante poco el nivel, pero ahora volvemos a estar completamente recuperados", ha confirmado el alcalde, Tomás Herrera. Por el momento, Sanidad continuará haciendo estudios para analizar la calidad del agua de boca en busca de valores más estables.









