Un año después del inicio de las esperadas obras del antiguo cauce del río Guadalope a su paso por Caspe, el proyecto casi se ha completado. La conexión hidráulica funciona en los 4,6 kilómetros que van desde la presa de los Moros hasta el parque Entrepuentes y con un caudal ecológico de hasta 150 litros por segundo, regulado gracias a la creación de una laguna a los pies de la presa. También se han instalado dos mesas en un merendero al lado de este enclave y un mobiliario de madera con vallas y dos pasarelas en el parque para delimitar parte del cauce y poder cruzarlo a distintas alturas del mismo.
La última fase de la actuación se ha centrado en la restauración medioambiental del cauce y la ribera. Para ello, el proyecto contemplaba la introducción de modificaciones locales en el lecho que sirvan para romper su artificialidad, la creación de senderos peatonales no pavimentados, la revegetación de las márgenes con especies autóctonas y, en el parque, la remodelación de la superficie para introducir zonas que simulen meandros, niveles de terraza y depresiones que remeden galachos.
Según ha podido saber LA COMARCA, la dirección del proyecto ha dado por concluida la ejecución de la actuación, mientras que el Ayuntamiento reclama que no está finalizado y que hay varias "deficiencias". El concejal de Urbanismo y Obras, José Miguel Albiac, expuso el pasado jueves, en pleno y ante una pregunta del PSOE sobre el estado del proyecto, que el arbolado que se preveía plantar junto al cuace "no ha tirado para adelante" y que había dudas sobre el acabado del lecho fluvial.
Falta de vegetación en la ribera
A esto se suman varias quejas vecinales. En concreto, una persona ha señalado la incursión en su terreno privado en uno de los cruzamientos y el resto han protestado sobre el mal resultado de la revegetación de la ribera, que presenta zonas sin plantas. Asimismo, queda todavía en el aire cómo se va a gestionar el mantenimiento de la vegetación. Por otro lado, Albiac ha destacado que la subvención de 1.460.987,24 euros, procedente de Fondos Europeos, cuenta con el visto bueno, tras una visita que se realizó a la obra la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Para avanzar en la liquidación de este proyecto, que ha sufrido algunas modificaciones que no se han especificado, el Ayuntamiento y la dirección del mismo han acordado realizar próximamente una visita a las obras para ver sobre el terreno las cuestiones en las que discrepan. Tras ello, el equipo de gobierno también ha adelantado que se reunirá con el resto de grupos para compartir las conclusiones del encuentro.
Sobrecoste de la limpieza
Algunos de los imprevistos que sí se han conocido en torno al proyecto a lo largo de su ejecución ha sido, por ejemplo, el inesperado volumen de escombros y residuos que se encontró al abrir el cauce seco. Económicamente, ha supuesto un sobrecoste de 100.000 euros, derivado de la retirada y transporte de los residuos para que fueran tratados y reciclados correctamente, según se explicó el pasado mes de marzo.
Además, en la margen derecha, se han tenido que preservar algunos de los servicios de aguas residuales existentes, que no esaban contemplados. También se ha considerado que era más beneficioso dejar una de las zonas del parque Entrepuentes más grande que la otra, en lugar de iguales, para poder albergar actos sociales en Caspe de gran afluencia.
La dimensión del cauce, por su parte, se ha visto afectada y se ha tenido que reducir ligeramente para evitar talar el mayor número de árboles posible. No obstante, este cambio no ha mermado la capacidad del cauce, que sigue pudiendo soportar los 150 l/s de caudal ecológico que están estipulados. Eso sí, visualmente el nivel del agua queda más alto.
La empresa adjudicataria de las obras ha sido ACYC OBRAS Y SERVICIOS, S.L.U., que ganó el concurso por un valor de 1.936.680,02 euros, y con un plazo de ejecución de siete meses que comenzaba en junio de 2025. El proyecto licitado no contemplaba el recorrido completo del antiguo cauce, que consta de 6,6 kilómetros, debido al elevado coste que suponía.
Por ello, el Ayuntamiento decidió prescindir de la actuación en los últimos dos kilómetros del tramo que va desde el parque Entrepuentes a la presa del Dique. Las primeras estimaciones que ha compartido el Consistorio cifran los trabajos que serían necesarios para acondicionar el tramo en un millón de euros aproximadamente.
La laguna que regula el cuadal del río, así como varios tramos a la altura del parque Entrepuentes./ S.F.
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Pues a cuidarlo y a mantenerlo en condiciones
150 litros de agua por segundo todavía no hacen un río
La recuperación del antiguo cauce del Guadalope en Caspe es, en principio, una actuación acertada. Sin embargo, desde el punto de vista de la ecología fluvial, la hidromorfología, la planificación paisajística y el urbanismo, la cuestión decisiva no es simplemente que vuelva a circular agua, sino qué tipo de espacio fluvial se está creando.
Con un caudal previsto de unos 150 l/s y velocidades de flujo aproximadamente entre 0,01 y 0,15 m/s, existe un riesgo evidente de sedimentación, colmatación y expansión dominante del carrizal si el agua se conduce por un cauce demasiado ancho, homogéneo y de escasa pendiente. Un río ecológicamente funcional necesita diversidad hidráulica y morfológica.
Para ello habría sido necesario desarrollar dentro del cauce un cauce de estiaje claramente diferenciado, más estrecho y con profundidad variable, capaz de concentrar el caudal en periodos de aguas bajas y generar velocidades suficientes. A esto deberían añadirse ensanchamientos locales, pequeñas depresiones, zonas someras, márgenes de distinta pendiente, bancos de grava y arena y tramos con diferentes condiciones de corriente. De este modo se generarían hábitats diversos y se reduciría el riesgo de que el sistema termine convirtiéndose en una superficie uniforme de agua lenta y carrizal.
No se trata de exigir grandes velocidades de corriente. En Europa existen experiencias de restauración fluvial ecológicamente exitosas en cursos con caudales y velocidades igualmente reducidos. Proyectos en los ríos Dearne y Darent, en Reino Unido, o Flinta, en Suecia, muestran que incluso en cursos lentos puede conseguirse una estructura fluvial ecológicamente valiosa cuando la sección del cauce, la morfología, la vegetación y la dinámica hidráulica se diseñan conjuntamente.
Pero el Guadalope en Caspe tampoco puede analizarse únicamente como un problema hidráulico o ecológico. El antiguo cauce forma parte del Parque Entrepuentes y, por tanto, del sistema de espacios públicos de la ciudad. Desde el punto de vista urbanístico, río, parque y áreas urbanas colindantes deberían haberse concebido como una sola estructura territorial.
Esto significa definir claramente recorridos peatonales y ciclistas, accesos desde los barrios, cruces, conexiones entre ambas márgenes, zonas de estancia y miradores, así como diferentes intensidades de uso. No todos los tramos necesitan el mismo grado de urbanización. Precisamente la calidad de un parque fluvial depende de que existan áreas intensamente utilizadas junto a otras en las que la intervención humana disminuya y predominen las funciones ecológicas.
Desde la planificación paisajística sería necesaria una zonificación clara entre las áreas de parque de uso intensivo, las riberas de uso extensivo y los espacios destinados prioritariamente al desarrollo ecológico. La vegetación no debería entenderse simplemente como plantación decorativa, sino como parte de la estructura del ecosistema fluvial.
Esto requiere especies de ribera adaptadas a las condiciones locales, zonas de sombra para el uso público, alternancia entre tramos abiertos y vegetados y suficiente espacio para el desarrollo natural de la vegetación. También exige prever desde el principio la evolución futura del sistema. Una restauración fluvial no termina con la obra: necesita un concepto de mantenimiento, control del carrizal cuando sea necesario, gestión de sedimentos y una estrategia de sucesión vegetal a medio y largo plazo.
El objetivo debería ser que cauce, ribera, llanura aluvial y parque funcionen como un único sistema ecológico, paisajístico y urbano. La ingeniería hidráulica es imprescindible para garantizar caudales, estabilidad y seguridad frente a avenidas, pero por sí sola no puede definir la calidad ecológica ni urbana de un espacio de estas características.
Como en la Calle Guma se dejó el campo de actuación a arquitectos de edificación y obra civil en lugar de a urbanistas, aquí se dejó el río en manos de ingenieros hidráulicos y no de un equipo interdisciplinar formado por ecólogos fluviales, hidromorfólogos, limnólogos, arquitectos paisajistas y planificadores del paisaje, ecólogos de la vegetación, urbanistas e ingenieros hidráulicos, bajo una dirección ecológica y territorial conjunta.
que manía con recuperar un cauce que ya no existe. Que tienes 2 diques y un embalse. que quieres recuperar? Menuda manera de tirar el dinero.
No será que hay cosas mas importantes que hacer no.
Arduino el dinero hay que destinarlo al Club deportivo Caspe al campo de futbol a retirar el tejado ese mal, y hacer mas gradas nada de tonterias
de acuerdo, que manera de tirar el dinero
Tranquilos, dentro de dos años eso será un basurero lleno de ratas y maleza, y si no al tiempo, bueno, salvo inversión tras inversión tras inversión,
¿quien pondrá el dinero? pues los de siempre, nosotros, dinero pa na