Las últimas clientas de Casa Luis, tienda de Samper de Calanda, se llevaron algo más que la compra y el rato bueno de charla. Este sábado se llevaron una foto de recuerdo, porque el comercio cierra y su último regente, el querido Luisito, no quiso pasar la ocasión para hacerse una fotografía con quien tuvo a bien posar para la ocasión. De hecho, no se separó de la cámara en todo el día, un día muy especial y muy emotivo. No es una tienda cualquiera la que echa el cierre y en el pueblo bien lo saben y ahora toca acostumbrarse.

Siempre al servicio de Samper de Calanda. Así ha sido la vida de Luis Abadía, conocido por todos cariñosamente como Luisito. Así ha sido su vida y también la de las cuatro generaciones anteriores de más de su familia. El 8 de marzo de 1889 está fijada la apertura de la tienda que ahora echa el cierre, aunque se cree que podría ser anterior. Luisito luce desde hace tiempo una muleta para caminar. Sus dolencias de rodilla no son nuevas pero ha tirado para adelante, pero esta vez es diferente. Una de sus rodillas le obliga a tener que pasar por quirófano y, aunque ha aguantado todo lo posible por su "querido pueblo", ahora sí que ya no puede más. "Me quedaban dos años para jubilarme, pero tengo que pasar por la operación porque es doloroso, tengo mucho dolor y no puedo más físicamente", explica. De no haber sido por esto, él se veía hasta los 65, los 70 o más en activo porque confiesa que le gusta el mostrador.
"Ahora toca 'The last dance', es inevitable"
Recurre a otro clásico como David Bowie para definir su situación: "Ahora toca 'The last dance', toca 'El último baile', es inevitable el cierre", apunta. Después de 137 años en activo, ha echado el pestillo en una jornada muy samperina, porque decidió hacer el último servicio el sábado 23 de mayo de 2026. Samper de Calanda no solo se despidió de su patrona Santa Quiteria llevándola en romería de la iglesia a la ermita hasta el año que viene, también se despidió de Casa Luis. Lució el sol, hizo calor y el pueblo estuvo con un lleno de gente como los que le gustan a Luisito.
"El pueblo está muy envejecido, se van cerrando tiendas, bares... pero el pueblo tiene que seguir vivo", dice, y avanza que él tratará de seguir contribuyendo a ello. "Voy a intentarlo aunque no esté detrás del mostrador; porque yo soy muy samperino, y me gusta que la gente que viene a mi pueblo esté feliz, esté contenta", apunta. En cuanto cerró a mediodía también se sumó a la fiesta con sus amigos.
Durante estos años ha abierto todos los días del año salvo dos, pero también sale de fiesta cuando la hay, saca tiempo para salir a cenar con amigos y para colaborar en lo necesario. De hecho, durante muchos años estuvo involucrado de forma activa en el club de fútbol. Días antes del cierre, y con la decisión tomada, ya estaba inquieto y con algunas clientas ya se emocionaba al recordar momentos. También con proveedores y comerciales que ya tacharon Casa Luis del listado de su ruta y no con poca pena por despedir a otro clásico.
En su tienda ha despachado desde productos de limpieza a alimentos de diario, revistas, prensa y hasta lotería. Legumbres, embutidos, hilos, licores y todo (o casi todo) lo que se pueada uno imaginar. Es uno de los comercios a los que se les pone el sobrenombre "de los de toda la vida", que, además de abastecer las necesidades cotidianas, salva de apuros y emergencias. Luisito, nacido en 1963 y criado al calor de la tienda, sabe de sobra lo que es atender en los días crudos de invierno a la clientela fija, y a la multitud en los veranos y Semana Santa, sobre todo.
Desde el local ha visto el devenir del pueblo tanto en lo bueno como en lo no tan bueno, y ha sido oídos y comprensión para todo el vecindario que a diario ha cruzado su puerta en estos años. Puede presumir y presume de tener clientela de 5 años hasta 90. "He intentado ser amable siempre y atender a todos por igual ya sean clientes que hayan venido cien veces como una", apunta.
Al descenso de habitantes, "porque de los que salen a estudiar vuelven pocos", se suman las aperturas de superficies más grandes en diferentes poblaciones. Él sí que regresó de estudiar en Zaragoza y se quedó al frente del negocio familiar al que ha dedicado, además, su memoria prodigiosa y una asombrosa capacidad para hacer cálculos. Es capaz de retener cifras, fechas, nombres, rostros y momentos por años y años.
Dice que su madre ha sido el espejo en el que se ha mirado porque ella estuvo muchos más años que él en la tienda, pero reconoce que, aunque intenta ser como ella, nunca lo será. Su padre falleció siendo él muy joven, pero sigue teniendo a su madre al lado con la que ahora puede compartir más tiempo. "En cuanto me recupere espero seguir disfrutando de mi pueblo aunque de otra manera. Se abre otra etapa", añade.













Gran Servicio que habéis dado al pueblo durante tantos años,QUE TE VAYA BIEN CON LA OPERACION Y CON LA JUBILACION,TE LO MERECES TODO
bueno..si contase las cosas que me pasan en los multiservicios de Teruel ..ya se les ve a los de Samper su cariño ..que suerte .No cuento nada de lo mio como cliente en otros sitios ..