Alcañiz amanecía el Domingo de Resurrección con un sol resplandeciente. Los vecinos, con sus mejores galas, y los más pequeños, sonrientes con sus globos, esperaban impacientes y emocionados vivir un año más la procesión de las Palometas que comenzaría desde la ex-Colegiata a las 13.00.
Por fin el momento se acercaba, y es que la corporación municipal salía de la iglesia de Santa María la Mayor con la custodia bajo palio y el párroco. A su vez, y poco a poco, de la calle Espejo iban saliendo miembros de la Cofradía Virgen del Carmen y la protagonista del evento: la granada que contenía 12 palomas en su interior junto a la Virgen, y que en escasos momentos echarían a volar libremente.
El encuentro tuvo lugar en el centro de la plaza de España, a unos metros más abajo junto a la farola debido a las obras. En todo momento, la Unión Musical Lira Alcañizana acompañaba el emotivo acto, y con su 'Aleluya', las tres genuflexiones y el tirón de cintas el momento llegó: las palomas alzaban el vuelo representando así el encuentro de la Virgen y Jesús resucitado celebrando así la alegría y triunfo de la vida sobre la muerte.
De una responsabilidad tan grande como lo es el tirón de las cintas, se ha encargado durante mucho tiempo Vicente Dobato, pero este año decidía pasarle el testigo a su hija aunque estaría a su lado en el gran momento: "La titular ha sido ella, yo solo he sido su asistente", aseguraba. Ana Dobato, por su parte, lo recibía de este modo: "Yo estaba muy nerviosa y muy emocionada por lo que significa" y aseguraba que practicará para el próximo año.
Este acto, lleno de emoción al tratarse de uno de los más esperados por los alcañizanos, culminaba con la posterior coronación de la Virgen del Carmen en la iglesia Mayor, desde donde saldría con su corona reluciente sonando de fondo el Himno de España. Así, volvía al lugar desde donde había salido, la iglesia del Carmen, cerrándose un círculo y despidiendo la Semana Santa de la ciudad.


















