La preocupación ante la sequía extrema continúa creciendo y trasladándose a cada vez más sectores. Los alcaldes de los pueblos siguen minuto a minuto la evolución de la situación con la vista puesta en asegurar el recurso más importante: el agua de boca. No obstante, no todos tienen claro poder abastecer con normalidad a sus vecinos si no llueve durante los próximos meses, especialmente en zonas como el Maestrazgo. Los pozos o manantiales desde donde hasta el momento sacaban agua están al mínimo e incluso se han secado ya en los peores casos, por lo que en estas próximas semanas, cuando la población comience a duplicarse por la temporada estival, las reservas «serán insuficientes».
Algunos como Mirambel creen que dentro de 15 días tendrán que recurrir ya a los Bomberos de la Diputación Provincial de Teruel para poder continuar teniendo agua. «En abril de 2023 este manantial manaba 1,7 litros por segundo, cuando ahora solo alcanza medio litro por segundo. Vemos inviable que durante el verano, época de más afluencia, tengamos suficiente bajo estos índices», explica su alcaldesa, Mari Carmen Soler.
Otros pueblos fuera de esta zona temen ver consecuencias de la sequía mucho antes, especialmente en el agua de boca. De hecho, algunos alcaldes temen un posible colapso en caso de que sean muchos los municipios que vayan a requerir este abastecimiento. Todo ello mientras transcurre un verano que será mucho más cálido, y en el que la sequedad de los montes por la falta de agua podría derivar en muchos más incendios de lo habitual. «No sé si los bomberos darán a basto a suministrar agua a todos. El mes de agosto (cuando hay más población) lo veo complicado», defiende Javier Trullenque, alcalde de Las Parras de Castellote.
Jaganta, localidad perteneciente a este último pueblo, ya tuvo que recurrir la semana pasada a la DPT para obtener agua porque el pozo del que llevaban abasteciéndose desde hace 20 años está ahora seco. «Primero creíamos que era una avería del bombeo, pero después nos dimos cuenta de que el pozo no tenía agua subterránea. Jamás había dado problemas, pero este año hay tantísima sequía que no le ha quedado otra», explica Trullenque.
El municipio pudo llenar nuevamente el pozo gracias a los bomberos, aunque la situación provocó que ahora hayan comenzado a reutilizar también una antigua fuente para poder alcanzar el total del suministro diario. No obstante, no descartan que este nuevo sistema sea suficiente para los próximos meses, cuando su población aumenta con los veraneantes. «Mientras mantengamos el nivel no recurriremos a los bomberos, pero en cuanto baje de medio depósito hacia abajo no nos quedará otra. Hubo dos días que con lo que subimos no fue suficiente y unas horas nos quedamos sin agua de boca», añade el alcalde.
Mirambel y Tronchón, afectados
Situación similar viven en Mirambel, donde al no disponer de suministro de agua en granjas ahora suman los problemas para asegurar el agua de boca durante este verano. Y lo mismo ocurre en Tronchón, donde viven el día a día pendientes del manantial que sirve para su abastecimiento. De hecho, intuyen que dentro de tan solo unas semanas deban cortar el suministro a masías y granjas. El agua de boca parece estar asegurada en su caso, aunque la situación «es muy preocupante» en términos generales. «Beben unas 500 vacas de la red, y la problemática se va a agravar, sobre todo cuando pasemos de 70 a 400 habitantes este verano. Nuestra prioridad es asegurar ese consumo humano», explica Roberto Rabaza, alcalde de Tronchón.








Este verano los pueblos van a tener que tener extramo cuidado con los veraneantes, ya que la situación ya está bastante limitada para la población local, y los veraneantes suelen venir con más derechos que obligaciones.
Hay veraneantes con muy poca educación y respeto por los pueblos. En el pueblo de mis abuelos en la comarca, donde heredé su casa, conozco mucha gente que sube en verano y gastan agua como si estuvieran en la capital. Les da igual la situación. Usan las lavadoras sin parar, muchos también lavavajillas, y ducharse todos los días. Algunos incluso riegan jardines y huertos o no paran de lavar los coches con el agua del grifo, que es para uso en casa y con moderación. Los ayuntamientos deberían establecer unas normas este año, y hacerlas cumplir, con multas si es necesario.
para eso están los alcaldes