La puesta de sol avisaba de que el concierto estaba a punto de empezar, pero nadie estaba en su butaca. Medio Alcañiz se amontonaba en la entrada del Pui Pinos saludando a sus amigos y charlando con unas cervezas en la mano. Y de repente, Sidonie aterrizaba con los acordes de 'Fascinado' en un Anfiteatro lleno a reventar dónde era imposible quedarse sentado.
Era su noche y lo sabían. Marc Ros, Axel Pi, Jes Senra y Jordi Bastilla llegaban a Alcañiz con su esencia gamberra y elocuente, y con una energía dispuesta a hacer saltar, cantar y bailar a todos los presentes. Desde el principio se notaba una gran conexión entre el público y el grupo, que no paraba de hacer comentarios irónicos y jocosos. "Qué tipos de bellezas han venido hoy, que gente más guapa y más elegante", se carcajeaba Marc Ross, vocalista del grupo. "Nadie se ha enfadado por lo de Calanda, ¿no?", se burlaba tras alabar al cineasta calandino Luis Buñuel.
Aparte de sus clásicos habituales, presentaban también su próximo disco, 'Catalán Graffiti', que está a punto de salir del horno. "Para Alcañiz en exclusiva" tocaron una canción enteramente en catalán que transicionaba épicamente a un cover de 'Just like heaven' de 'The Cure'. Sin previo aviso, un solo foco iluminaba a Jordi Bastilla, tocando un grandioso y sentido solo de guitarra digno de una estrella del rock, aclamado y vitoreado desde abajo por el público.
Llegaba el momento más emotivo con 'Por ti' y 'En mi garganta', mientras todos los presentes dejaban en un segundo plano a los músicos para cantarle "y es que me salen rosas de la boca, cuando me preguntan por ti" a sus seres queridos entre abrazos, sonrisas y besos.
Estrambóticamente, como si las "setillas" de 'Bosque' hubiesen calado en él, Marc Ros convertía su guitarra en un arma ruidosa y visceral, restregando las cuerdas contra la batería, el ampli, el suelo y las escaleras que provocaron un gruñido salvaje y eléctrico por parte del instrumento.
Ante la atónita mirada del público, Marc Ros se subía a hombros de su colega para cantar el bis de 'Un día de mierda'. No conformándose con la pista, subía hasta las gradas más altas del Anfiteatro, dándole la mano a todos los que se cruzaba a su paso, que con brillo en los ojos le miraban desde abajo como si fuese un mártir. "¡Tocar en Alcañiz es maravilloso, oh, oh!", cantaba el vocalista cambiando la letra de una de sus canciones.
Después de una inaudita demostración de la virtuosidad de Axel Pi a la batería y Jes Senra al sitar, desaparecían del escenario haciendo alusión a que el concierto había terminado. Pero el público alcañizano tenía ganas de más, y aporreando el escenario y coreando "¡otra, otra!", consiguieron volver a sacar al grupo. Y volvieron a sorprender, esta vez atravesando las gradas a pie y en acústico, únicamente con la voz y guitarra del vocalista, con el resto de miembros siguiéndole por detrás como a mamá pato.
Ante la ovación de todo el Pui Pinos y regalando púas y baquetas a los fans, cerraban con 'No salgo más'. Dejaban a todo Alcañiz exhausto de tanto saltar, cantar y bailar, pero con una sonrisa de oreja a oreja y una sensación de adrenalina y emoción en el estómago que no dejaba indiferente a nadie. Por si fuera poco, el batería acababa la noche pinchando los mejores hits en el Monkey, abrazando la fiesta alcañizana y dejando alto el listón para el resto del Aragón Sonoro.
Algunos instantes del concierto de Sidonie en Pui Pinos este jueves. / Natalia Covarrubias


















