Los trabajadores que realizan sus labores bajo el sol están sufriendo un verano con temperaturas casi extremas. El martes comenzó la tercera ola de calor del verano que está dejando cifras superiores a los 40º en prácticamente la mayoría del territorio. Trabajos como la construcción, la agricultura o la hostelería son los que se están viendo más afectados e incluso han tenido que reestructurar horarios para poder llevar a cabo sus funciones.
Uno de esos trabajadores, Santiago Carrillo, defiende que intenta evitar el calor buscando la sombra mientras trabaja en las obras de la plaza de España de Alcañiz. Esas sombras son las que los vecinos también buscan cuando salen a la calle. De hecho, si uno pasea por la avenida Aragón puede ver cómo las aceras se convierten en filas de a uno de personas que intentar evitar al máximo exponerse al sol. Lo mismo intenta hacer Antonio Malrás, vendedor de la ONCE en la capital bajoragonesa. «Llevo el calor como puedo, la única solución es ponerse a la sombra y soportar el día, aunque es difícil», reconoce Malrás.
Los agricultores tampoco se libran de las altas temperaturas. En las horas centrales del día las labores agrícolas se ven suspendidas durante las olas de calor por lo que los trabajadores ven alterado su horario de trabajo. «Tenemos que despertarnos muy pronto para evitar los momentos con más calor del día», explica Luis Borraz, agricultor de La Ginebrosa. También comenta que hay labores como el empacado que se pueden realizar de noche y que optan por hacer entonces con mejores temperaturas.
Otro de los lugares en los que este verano han notado un gran cambio con respecto al anterior ha sido en el bar Goya. «Es la primera vez que tenemos que quitar el servicio de terraza por culpa de las altas temperaturas», explica Javier Balletbo, camarero del bar. Los bares y restaurantes se han convertido en un refugio climático para las personas que llenan terrazas y locales para soportar mejor este verano.
No solo son difíciles los días, sino también las noches. Localidades como Castellote están sufriendo un verano con mínimas anómalas para la localidad. Acumulan más de tres noches en las que los termómetros no han bajado de los 25º. Esta misma madrugada, a las 3.00 marcaban 28,7º, una temperatura con la que es muy difícil conciliar el sueño. Otros puntos como Andorra no se quedan atrás y a la misma hora la temperatura era de 28,6º.
Este viernes las temperaturas volverán a sufrir un repunte marcando en casi todos los puntos del Bajo Aragón Histórico temperaturas superiores a los 37º. Caspe volverá a ser, empatada con Quinto, la localidad aragonesa en la que se espera una cifra más elevada con 42º, seguida de Alcañiz e Híjar con 41º.
Riesgo de incendios durante las olas de calor
Las olas de calor también traen consigo un mayor riesgo de incendios. El Bajo Aragón Histórico ha estado en alerta roja por incendios prácticamente todo el mes de julio. Durante este tiempo se han sucedido los incendios uno tras otro dejando más de 1.700 hectáreas arrasadas por las llamas. Los dos que más han preocupado a la población han sido el de Ejulve esta semana y el de Peñarroya de Tastavins la semana pasada, debido a su cercanía a los municipios.









