La única psiquiatra fija, de las tres plazas que deberían estar cubiertas en el área de Salud Mental del Hospital de Alcañiz, se ha reincorporado a su puesto de trabajo tras dos semanas de baja. Lo hace con el apoyo de otros seis médicos, de los hospitales zaragozanos Royo Villanova y Miguel Servet, y del Obispo Polanco de Teruel, que comenzaron a desplazarse a la capital bajoaragonesa para pasar consulta en su ausencia. Antes de su baja y desde el pasado mes de enero, la psiquiatra solo contaba con la ayuda de un segundo facultativo, proveniente del Royo Villanova, dos días a la semana. Es decir, que de tres profesionales necesarios a jornada completa, tan solo estuvieron atendiendo a los pacientes uno y medio durante diez meses.
Ahora son siete los psiquiatras que atienden en la Unidad de Salud Mental ubicada en el Centro de Salud de Alcañiz (que da cobertura a 70.000 vecinos de todo el Bajo Aragón Histórico y seis localidades de las Cuencas Mineras), de acuerdo con la consejería de Sanidad del Gobierno de Aragón. La única facultativa con plaza fija tiene una jornada a tiempo completo, es decir, que pasa consulta los cinco días de la semana. Por otro lado, un médico del Hospital Royo Villanova de Zaragoza se traslada dos mañanas (y las otras tres las hace en su hospital); otro especialista del Hospital Miguel Servet de Zaragoza hace dos mañanas y una tarde (y dos mañanas en su centro); y cuatro facultativos del Hospital Obispo Polanco de Teruel realizan otros cuatro turnos de tarde (un turno de tarde cada uno de ellos).
El Salud lleva tiempo recurriendo a esta fórmula para que las plazas de los hospitales de las capitales resulten atractivos a los médicos de las especialidades con más difícil cobertura. Ligan algunos nuevos contratos en los centros de Zaragoza y Teruel a que trabajen parte de su jornada laboral en otros hospitales. Sin embargo, desde la consejería de Sanidad subrayan que su objetivo es que las tres plazas disponibles queden cubiertas por personal fijo, estable y a tiempo completo.
A estas tres plazas se suma una cuarta, la del psiquiatra infantojuvenil, que se quedó vacía en enero. Desde entonces los enfermos de edades tempranas están siendo derivados por el Salud a Zaragoza.
La rotación perjudica el seguimiento médico de los enfermos
Desde enero solo se han atendido las consultas urgentes y se han acumulado retrasos en las citas de más de nueve meses para cuestiones tan delicadas como la medicación y el tratamiento de la salud mental. Esto supone que en todo este tiempo ningún especialista haya controlado la medicación y estado de los pacientes considerados leves. No solo para indicarles si deben subir o bajar la dosis, sino porque al principio del tratamiento cuesta encontrar la medicación que mejor se adapta a sus necesidades.
Los pacientes que querían regular su dosis no tenían más opción que pedir cita con su médico de cabecera, quien -aunque tenga acceso al historial médico del enfermo- no ha llevado el seguimiento de la enfermedad ni es especialista en Salud Mental. De igual modo, son los médicos de Atención Primaria quienes han comenzado a tratar a los pacientes con problemas de salud mental.
Esta situación se ha traducido en un deterioro de la atención de los enfermos mentales, que puede repercutir negativamente en su salud. Estos pacientes necesitan una atención muy especial y que conozcan su expediente. Además, cuesta que cojan confianza con su psiquiatra y que se enganchen a las consultas, por lo que la rotación de profesionales perjudica su seguimiento médico.







