La exaltación celebrada en Alloza comenzó en la Plaza del Ayuntamiento del pueblo anfitrión con mucha emoción por parte de todos los asistentes y los cofrades. Los alcaldes o concejales de cada uno de los cuatro pueblos estaban sentados en una mesa larga frente al espectáculo de tambores, bombos y cornetas que estaba a punto de comenzar. Una jornada durante la que, cada vez que apareciera una cofradía, el representante de la misma mostraría su orgullo y respeto hacia ella levantándose a recibirlas.
Marta Sancho, la alcaldesa de Alloza, definía las Tamboas como "una jornada muy especial de hermandad y de mucho sentimiento" y como "un momento mágico que recordarán siempre para los que viven el tambor como un signo de expresión".
Para inaugurar la jornada, las dos secciones de la Cofradía de Santa María Magdalena de Lécera, con sus trajes morados, hicieron su aparición. Después, vestidos de azul y con la capa blanca, salió la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto de Brea de Aragón, y tras ella, la Cofradía de la Sangre de Cristo de Letux, con su camisa blanca y corbata y traje negros.
Pero no fue hasta que sonó el nombre del primer pueblo protagonista, Ariño, que los asistentes empezaron a aplaudir y silbar con fervor. En representación de la localidad, estuvieron presentes las dos secciones de la Asociación Exaltación de la Pasión de Cristo. Una de ellas con sus túnicas negras y capa y cordón dorado, y la otra con sus trajes granates y sus flecos blancos colgando de los tambores. Más tarde fue el turno de las dos secciones de la Cofradía Jesús Nazareno, la infantil de granate, y la adulta con sus trajes morados y los flecos amarillos colgando de los tambores también.
Cuando fue el momento de Muniesa, la única cofradía representante del municipio, la del Santo Rosario y Virgen de los Dolores, exhibió con gran orgullo su hábito morado, su círculo negro con siete nudos rematado con los puños y el cuello negros.
Instantes del Encuentro de Tamboas 2026 celebrado en Alloza. / L.O.
Lo mismo ocurrió con Berge, que, aunque solo contaba con una cofradía en su representación, la de San Pedro, tanto niños como adultos, con su túnica morada y círculo blanco salieron con fuerza. Una fuerza que podrían mostrar, todavía más si cabe, el próximo año cuando sean los anfitriones de Tamboas.
Aunque sin duda las cofradías que representaban Alloza fueron recibidas en la plaza con la máxima expectación. Todo el que estaba allí, incluidos los alcaldes y representantes de las cofradías estaban en pie. Entre intensos aplausos y gritos, las dos secciones de la Cofradía Exaltación de la Santa Cruz entraron con un fuerte estruendo de los instrumentos. Así lo hicieron con sus trajes granates y flecos blancos, seguidos de los vestidos de romano en color blanco y rojo, siendo así el último pueblo en aparecer y mirando frente a frente a los alcaldes y cófrades representantes.
El acto culminó con la reunión de las 12 cofradías en la Plaza del Ayuntamiento donde tocaron sus tambores, bombos y cornetas al unísono y donde los cuatro pueblos se unieron de verdad para después dirigirse al Polideportivo Municipal de Alloza y tomarse un merecido descanso con una gran merienda.



















Tamboas incorporacion ya a la fiesta pagana de la ruta del bombo.