El Ayuntamiento de Urrea de Gaén no levanta el pie del acelerador del motor turístico y quiere potenciar su casco urbano. La localidad es conocida como ‘La última aljama del Bajo Aragón’ y el objetivo es valorizar ese pasado que sigue muy presente en el pueblo en el trazado callejero. Ahora el censo se mueve entre los 400 y 500 habitantes, pero hubo un tiempo en el que Urrea era referencia. De hecho, en el pueblo vivía la mayor población mudéjar de toda la comarca. Tanto es así, que a punto estuvo de desaparecer en 1610 con la expulsión de la comunidad morisca y los intentos de repoblación por parte del duque de Híjar sirvieron para evitarlo, pero no logró alcanzar el número de vecinos que tenía.
«Tenemos un legado morisco que está en las mismas calles porque el casco urbano está muy bien conservado», dijo la alcaldesa, Silvia Blasco. Todo lo que caracteriza a Urrea es resquicio de aquellos moradores, entre otras cosas, el propio entramado de calles empinadas y estrechas que se entrelazan entre sí y sus callizos y adarves, así como característicos son también los cantones. «Zonas como el barrio de La Muela son muy significativas, pero hay mucho de donde tirar. Vamos a ello y una manera de empezar quizá sería la señalización de lo que ya es muy visible y se puede explicar», añadió Blasco. A comienzos de mes asistieron a las jornadas de patrimonio ‘Tras las huellas de los moriscos’ celebradas en Gelsa, donde ya han avanzado en este terreno y pudieron intercambiar impresiones con expertos, entre ellos, Eliseo Serrano, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Zaragoza y natural de Vinaceite. Ya impartió una charla en Urrea en 2016 donde lanzó una serie de datos. Las poblaciones moriscas en el Ducado de Híjar fueron en aumento desde 1495 a 1610. En Urrea pasaron de 52 casas a 401 y en Vinaceite, de 32 a 58. En La Puebla de Híjar el aumento también fue significativo al crecer de 69 a 407.
Sumar a la cárcel y al yacimiento
Blasco también destacó la oportunidad que se presenta a la zona con la incorporación de un técnico de Turismo a la Comarca del Bajo Martín como es Fernando Blasco, albalatino que durante años ha ejercido de guía en Alcañiz. Además, una de las últimas acciones en turismo ha sido la colocación de paneles explicativos en puntos de los nueve pueblos.
El anuncio de este reto lo avanzó la alcaldesa el sábado en la inauguración de la cárcel en la que se han recuperado e investigado cientos de grafitis y grabados. La cárcel se suma a la Loma del Regadío, que desde hace años es visitable y que el año pasado añadió un centro de visitantes. Alfredo Martínez es quien guía estos puntos de interés a las visitas y por eso integrar el casco urbano resultaría atractivo ya que la cárcel se encuentra en la plaza y cada vez será más frecuente ver a grupos de visitantes recorrer y admirar las calles de Urrea.








