La implantación de una planta de potasa cáustica e hipoclorito sódico en Urrea de Gaén hace pensar al Ayuntamiento en la construcción de nuevas viviendas. Uno de los problemas en el medio rural es la falta de casas vacías para comprar o alquilar y Urrea no es una excepción. «Si queremos que la gente que venga a trabajar se quede en el pueblo, hay que construir casas. Terreno municipal tenemos y veremos qué opciones de ayudas existen», dijo el alcalde, Joaquín Lafaja. Para Lafaja, el efecto en el número de habitantes trasciende la quincena de empleados previstos. «Catorce familias por tres personas de media por cada una serán 42 nuevos vecinos, una cifra muy importante para una localidad como la nuestra». A estos nuevos pobladores se suman los trabajadores indirectos en sectores relacionados con la logística y por la relación de este tipo de actividad con auxiliares.
El censo municipal de Urrea de Gaén va ganando habitantes poco a poco y no se desmarca de los más de 400 con los que cuenta desde hace unos años. Una barrera nada fácil se superar.
Observando los tres últimos datos censales registrados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) se aprecia que en 2019 el número de habitantes se fijaba en los 435, cifra que en 2020 descendió a los 427 para volver a situarse a 1 de enero de 2021 en los 435 de nuevo.
Buena parte de este mantenimiento y crecimiento paulatino que está experimentando el pueblo, se debe a jóvenes que descienden del pueblo y que han fijado su residencia en él. La llegada de proyectos como puede ser la nueva empresa de potasa es uno de los empujones que en Urrea esperan que revitalice el pueblo.







