La Semana Santa más multitudinaria del Matarraña es la de Valderrobres, que no solo goza de buena salud, sino que su futuro está más que garantizado gracias al compromiso de los más jóvenes y al trabajo de quienes la han estado impulsando en los últimos años. Tanto con la Escuela del Tambor como con la participación en actos fuera de la localidad y fomentando los que se realizan en el pueblo. Todo ello combinándolo con días en los que el turismo se dispara y en los que hay que hacer un "verdadero tetris" para acceder a los actos más multitudinarios como la Rompida del Viernes Santo.
Mario Ortiz, presidente de la cofradía del Santo Entierro, lo tiene claro: «La clave está en implicar a los jóvenes». Desde que en 1990 un pequeño grupo decidió acudir por primera vez a las Jornadas Nacionales del Tambor y el Bombo, Valderrobres ha recorrido un largo camino. «A partir del año siguiente entramos en el Consorcio y empezamos a cogerle el gusto al tambor. Ese fue el punto de partida», recuerda. Hoy, el municipio ya supera los 400 cofrades, con 410 este año. Pero más allá de la cifra, lo significativo es su edad: «Nuestros grupos oficiales para las Jornadas y encuentros son muy jóvenes. En Moratalla fuimos 35 y yo, que tengo 34 años, era el tercero más mayor».
Esa vitalidad se forja desde la base, en la Escuela del Tambor, que ha conseguido captar desde muy pequeños a futuros cofrades. «Pueden apuntarse prácticamente desde que alcanzan a sostener un tambor. Ahí empiezan a cogerle el gusanillo», explica Ortiz. Un gusanillo que llega incluso a sus padres, muchos de los cuales, sin tradición familiar previa, se animan a participar. «Cada año el grupo de iniciación de adultos es más numeroso. A las familias les hace ilusión salir juntas en la Rompida del Viernes Santo», explica el presidente del Santo Entierro. La Rompida es uno de sus actos más característicos junto con las procesiones con el marco incomparable de su casco histórico. El Miércoles Santo se celebra el Vía Crucis, el jueves el Silencio y el viernes el Santo Entierro.
La presencia juvenil también ha transformado la participación en las Jornadas Nacionales. En 2008, apenas una decena de valderrobrenses asistieron a Moratalla. Este año, a la misma localidad murciana han sido 35, y el año pasado en Andorra superaron los 70. La distancia o la logística ya no son un obstáculo cuando hay ganas y compromiso.
Además, la Semana Santa de Valderrobres ha dejado de ser solo un evento tradicional para convertirse en un motor turístico. La Tamborrada del sábado previo a la Semana Santa es un claro ejemplo. «Al principio era un acto íntimo, solo para cofrades. Ahora nos lo preguntan con antelación desde las casas rurales porque los turistas quieren venir ese fin de semana», cuenta Ortiz. El evento se ha convertido en un reclamo con cena de hermandad, mini rompida y fiesta en el pabellón.
La mirada ya está puesta en 2029, año en que Valderrobres organizará por primera vez las Jornadas Nacionales. Será un hito que culminará décadas de trabajo y crecimiento. «Nos hace mucha ilusión. Va a suponer demostrar que Valderrobres está donde se merece estar a nivel nacional», afirma Ortiz. La Junta, formada por 13 personas, ya prepara la maquinaria organizativa y tomará como referencia los ejemplos cercanos de La Puebla de Híjar y Albalate del Arzobispo, anfitriones en 2026 y 2027.
Mientras tanto, la labor de concienciación y participación continúa. «Estamos haciendo un gran ejercicio de comunicación para que los vecinos se acostumbren al sonido del tambor. Por eso hemos celebrado más actos, como la Tamborrada del sábado o el I Encuentro de Cofradías en marzo. También usamos mucho las redes sociales para difundir vídeos y fotos», añade el presidente.









