Los dances de los pueblos se mantienen en el tiempo como uno de los signos de identidad más importantes para sus vecinos. Así lo creen en localidades como Andorra, donde integrantes del dance de Santa Bárbara se ha unido para dar clases semanales de forma totalmente voluntaria con el objetivo de ganar participantes. En su caso, este logró recuperarse después de muchos años en 2001, pero ahora se teme que vuelva a desaparecer y por eso quieren hacer todo lo posible para evitarlo.
El dance de Santa Bárbara de Andorra continúa participando en procesiones tradicionales como en el día de la patrona o San Macario, aunque lo cierto es que en estos últimos años «se han perdido más participantes de los que han ido entrando», lamenta una de una de sus integrantes, Teresa García. De hecho, a día de hoy no se cuenta con suficientes danzantes para poder representarlo en su totalidad. «Cuando empezamos había cuatro cuadros de danzantes, con 16 participantes, y a ello había que sumar entre las 12 o 14 gitanillas que estábamos. Ahora mucha gente se ha ido marchando y, como mucho, en total estamos unos 16. Se hace muy difícil volver a representarlo entero», explica García.
Ante esta situación, quienes todavía forman parte de él-en su gran mayoría mujeres- se han querido organizar para poner en marcha estas clases voluntarias con las que animar a más vecinos a participar, sobre todo entre los más pequeños para asegurar el relevo. Contactaron con el Ayuntamiento y se acordó que pudieran realizar los ensayos en el colegio Manuel Franco Royo, cada martes a las 20.00 y a donde «todo el que quiera, sin importar la edad, está invitado a asistir».
Por el momento están recibiendo una buena respuesta, aunque confían en que el número de vecinos interesados vaya aumentando poco a poco. «Este martes fue nuestro tercer ensayo y han venido algunas personas mayores pero también niñas. Acordamos ese horario para que la gente pudiera acudir después de trabajar. Vamos poco a poco, pero esperamos que pronto se animen más», añade García.
La andorrana recuerda «lo mucho que costó» recuperar esta tradición en 2001. En ese entonces, gracias a un libreto y una foto antigua, este pudo renacer hasta día de hoy. «Tuvimos que recopilar los trajes y no fue fácil. Pudimos representarlo entero hasta en dos ocasiones con los danzantes, las gitanillas, un grupo de jota, los dulzaineros…Ahora es muy difícil recuperar tal cantidad de gente, pero por lo menos espero que después de todo lo que costó por lo menos no vuelva a perderse», concluye.









Sempre endavant
.
.Si necessiteu ajuda sempre i som Agrupació Sardanista l’Alba del Vallès.