A La Puebla de Híjar le quedaba pendiente una fiesta en la que reunir al voluntariado de la Tamborada Nacional para agradecer el trabajo hecho, y para disfrutar juntos pero esta vez sin miles de tareas por hacer más allá que disfrutar. Con la llegada del verano, esa deuda ya está saldada y la fiesta, celebrada. Hubo música hasta las tantas, comida de hermandad, tardeo y también un photocall preparado para tomarse las mejores fotografías. Sobre todo, para tener el mejor de los recuerdos de un año imborrable.

La fiesta se celebró en el salón del Charif, en el mismo lugar donde meses antes se organizaron los grupos de trabajo, salieron muchas lluvias de ideas y se celebraron numerosas reuniones antes de que en la Tamborada fuese el alojamiento de pueblos invitados.

Esta vez, se sentaron a la mesa para disfrutar de una comida todos juntos entre voluntarios y colaboradores del evento. La comida se dejó abierta a toda persona que se sintió partícipe de la cita, como son los voluntarios de chaleco azul y cualquier persona que colaborara en los diferentes actos, en servicios de apoyo, en montajes, limpiezas, llamamientos, trabajadores, negocios y servicios locales que participaron, así como sus familias y acompañantes.

A partir de la sobremesa la fiesta se abrió a todo el mundo que se quiso unir a celebrar. Hubo barra, bingo con Interpeñas y el voluntariado, y música de tardeo con DJ Luisón. Se sirvió una recena y se abrió el micrófono para que quien quisiera expresar y compartir cómo fueron esos días, pudiera hacerlo.

Esta fiesta sirvió para celebrar también que La Puebla no frena el ritmo, porque tras la Tamborada, la localidad se volcó con el Zafán FS., que en junio se jugó el ascenso. Su gente alentó en el Pedro Sierra y les acompañó volando hasta Islas Baleares.














