El proyecto del Clúster del Maestrazgo generó una profunda división de opiniones entre vecinos, corporaciones municipales que vislumbraban las posibilidades económicas para sus pueblos y los negocios de la zona. Para el director de uno de los hoteles más promocionados en la provincia de Teruel por su oferta de tranquilidad, naturaleza y paisaje idílico, el Mas de Cebrián, Diego Pilaquinga, estando de acuerdo en que instalar placas fotovoltaicas podría traer beneficios, estos serían "muy a corto plazo", a costa de que los molinos de viento o los paneles solares se comieran la estampa bucólica que ofrecen estos lugares alejados del ruido de la ciudad. Era mucho más la pérdida que la ganancia, sintetizado en el dicho popular.
El hotel sito en la localidad de Puertomingalvo (dista 5 kilómetros del núcleo urbano) y enclavado en medio de la naturaleza acaba de ser incluido en la Guía Repsol como el mejor establecimiento posible para observar el eclipse solar del próximo 12 de agosto. "Imagínense con placas y aerogeneradores enfrente del valle", exclama el responsable. Además, situado en pleno proyecto Masía I, estaba abocado al cierre o a atravesar grandes apuros económicos si en lugar de ese valle de la masía vestido por la vegetación y con especies propias del lugar, como algunos buitres o zorros, los inquilinos de sus 12 habitaciones se asomaban por la ventana y lo que veían eran eso, paneles solares. El proyecto del Clúster se remonta nueve años atrás, y al principio, todo parecían ventajas, pero se dotó a las planificaciones de cierta opacidad que a Diego ya le hicieron sospechar. "Al final iba también todo demasiado rápido", como precipitando los pasos, destaca.
"Suspendimos los planes de expansión"
El hotel tiene diez años de vida, y hace cinco pensaron en proyectar hasta 20 habitaciones (ecológicas, además) sus posibilidades de negocio. Se hospedan unos 3.000 clientes al año. Pero los pasos adelante que daba el expediente Masía I, adjudicado a la empresa Forestalia, a la que se sitúa en el epicentro de una macrotrama de corrupción, paralizaron su propia expansión: "Ahora lo podremos retomar en función de lo que suceda", asevera Pilaquinga. De estar abocados al cierre y despido de sus trabajadores a dar rienda suelta a sus planes; esto es lo que puede jugarse el Mas de Cebrián con la decisión cautelar que adopte el juez número 1 de Teruel en próximas fechas.

"Si tienes un negocio que vende la tranquilidad, la naturaleza, la paz, fuera de los cascos urbanos, con un valle que es el único en Puertomingalvo rico en agricultura, dentro de espacios Red Natura 2000 y pasas a tener un mar de placas solares -porque el proyecto Masía I eran campos y campos de fútbol llenos de paneles- el resultado es entonces que la agricultura no va a estar. El impacto visual de ver a ovejas o vacas pastando a ver placas supone el fin del negocio".
Pilaquinga muestra en una imagen la recreación que hicieron desde el hotel para quien no adivine el perjuicio. Ningún turista que precie la estancia en este hábitat iba a visitarles, se duele el director. "Nos obligaba a reinventarnos. O cambiábamos de mercado o cambiábamos de tipo de hotel. Por eso, nuestros abogados en Madrid sí interpusieron una demanda aduciendo el impacto económico que suponía para el Más un proyecto de esa envergadura".

"Nos alegramos de las noticias recientes que estamos conociendo" en los últimos días, termina por donde comenzó el director. "Volvemos a ver la luz". Y no solo para su futuro inmediato, en el presente ya garantizan que el valle de Puertomingalvo siga como está.










¨Qué podrido esta todo