El Día Internacional de la Mujer volverá a movilizar este viernes a miles de personas en las calles de diferentes ciudades y países. También en las del medio rural, donde se clamará por conseguir la igualdad a través de la aplicación de una perspectiva rural a todos los ámbitos. De hecho, este día llega en un contexto de revolución en el campo y con el Estatuto de las Mujeres Rurales de Aragón enquistado en las Cortes un año después de la aprobación del proyecto de ley.
Agrupaciones como la Federación de Mujeres Rurales de Aragón (Fademur) insisten en la necesidad de aplicar esta perspectiva «a todas las políticas», al tiempo que reivindican y recuerdan que este proyecto «no debe ser enterrado después de haber sido ampliamente consensuado» con organizaciones y entidades representativas de las mujeres del medio rural. «No entendemos que un partido que está en el gobierno hace escasamente un año estuviera completamente a favor de esta ley y ahora está completamente sometido a las opiniones de su socio de gobierno, porque en otras comunidades con gobiernos del PP como Galicia o Andalucía sí está saliendo adelante», denuncia la presidenta de Fademur Aragón, Carolina Llaquet. «Consideran que las mujeres del medio rural tienen unas necesidades que no son prioritarias», añade. Darle rango de ley al Estatuto de las Mujeres Rurales de Aragón significaría garantizar la representación femenina en los órganos de toma de decisiones. Eso incluye cooperativas y organizaciones agrarias, donde ahora «estamos infrarrepresentadas». Esta ley es la herramienta para visibilizar todo el trabajo que se está realizando y el que ya se ha ejecutado históricamente «con la mujer considerada ayudante del marido» en la explotación agraria. «Hay que trabajar aspectos como la conciliación, y la titularidad compartida que les permita ser parte y tener acceso a una cotización en la Seguridad Social, así como a los beneficios que genere el negocio familiar», apunta. Y lo que esta ley supondría sería una «visibilización y dignificación» del papel que durante años ha desempeñado la mujer en el medio rural.
El emprendimiento es una de las bazas más efectivas para conseguir la inserción laboral femenina y para eso, desde Fademur tratan de acercar los recursos a los pueblos. Recuerdan que el impacto positivo de los emprendimientos en el territorio es real «y demostrados por la experiencia», ya que crean empleo -principalmente femenino-, estable, de calidad y fijan población. Según el estudio de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) que hacen público desde Fademur, las mujeres siguen cobrando 5.000 euros menos que los hombres; más de 5.500 euros en el caso de Aragón. Por otro lado, y según el último informe realizado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) al hilo del 8M, hay 1.227.414 autónomas en España, que representan el 36,8% del total del colectivo. Son las que más están emprendiendo y nueve de cada diez nuevos cotizantes autónomos en 2023 a nivel estatal fueron mujeres. En conjunto, España cerró año con un aumento de 15.797 autónomos, de los que el 92,3% eran mujeres. En cuanto a Aragón, con 35.127 autónomas a diciembre de 2023, la comunidad sumó 108 respecto a 2022.
Más allá del sector agroalimentario que tiene su peso específico, las posibilidades de emprendimiento en los pueblos son «cada vez más amplias». «Si hay servicios de calidad, se puede hacer prácticamente de todo. Sin dejar de lado a lo agro que es muy importante, debe haber políticas que apoyen las iniciativas que diversifiquen la economía», concluye Llaquet. En este sentido, desde Fademur seguirán desarrollando líneas de actuación enfocadas a la inserción sociolaboral de las mujeres en el medio rural apoyando sus iniciativas de negocio facilitando formación -entre ellos un novedoso curso de pilotaje de drones que ya ha abierto inscripciones-. También seguirán trabajando en el envejecimiento activo, ya que un gran sector de la población rural son las mujeres de mayor edad; y continuarán con acciones en prevención de la violencia de género en el ámbito rural.
Violencia de género
A lo largo de 2023, el número de mujeres asesinadas en España ascendió en 8 a las del año anterior con un total de 57 víctimas -una de ellas en el medio rural aragonés-. Del total, 17 eran de municipios de menos de 20.000 habitantes, lo que supone el 29,82%. De estas, el 58,82% tuvo lugar en municipios de menos de 10.000 habitantes; el 41,18% restante sucedió en poblaciones de más de 10.000 y menos de 20.000 habitantes, y ninguno tuvo lugar en municipios de hasta el millar de habitantes. Según los datos revelados por el Observatorio de violencia de género en el medio rural que Fademur mantiene desde hace tres años, la denuncia previa registrada en el medio rural es del 29,41%. Es decir, que casi una de cada tres mujeres asesinadas había denunciado previamente al agresor. «Supone un descenso significativo comparando cifras del año anterior en las que hubo un 50% de denuncia. Dos de ellas, además, tenían Orden de Protección», indican.
AMAS Rurales y la colectivización de la información
En visibilizar y facilitar el acceso a la formación e información se centran desde organizaciones como AMAS Rurales. La necesidad de tejer y crear redes de colaboración llevó a un grupo de personas hace más de dos años a organizarse como AMAS Rurales. Las siglas corresponden a la Asociación de Mujeres Autosuficientes Sororas Rurales y su presencia es cada vez más relevante. Su base está en Alcorisa pero su área de influencia no entiende de fronteras y, además de en las fechas clave, durante todo el año están activas de muchas maneras. En la agrupación hay perfiles profesionales y personales muy diversos, por lo que pueden brindar un apoyo o servir de guía en diferentes ámbitos. «Además de tejer redes entre las mujeres del pueblo y la contornada, también nos coordinamos con otras organizaciones. No somos un grupo cerrado y nuestro reto es conseguir que tampoco lo parezca para que se una quien lo desee, que es lo que queremos». Es Eva Villarroya la que habla aunque prefieren no personalizar. Otra parte de sus esfuerzos se centra en organizar actividades para todos los públicos. Hace menos de un mes, con motivo del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, prepararon talleres infantiles con científicas del pueblo, y enlazaron marzo con un intenso programa para la Semana de la Mujer en Alcorisa también abierto a todo el mundo. «Visibilizar es muy importante para valorizar a las mujeres y que niñas y niños vena que hay referentes en su propio entorno», dicen.
Tratan de ir dando respuesta a las necesidades del momento con un feminismo al que también le aplican la perspectiva rural. «Podemos estar de acuerdo en lo que reivindiquen en una ciudad, pero nuestra realidad es muy diferente y en nuestro caso concreto estamos muy enfocadas a facilitar el acceso a la formación trayendo toda la posible. Colectivizar la información es muy importante para avanzar como sociedad», señalan.
Mujeres en países en conflicto
Entre ayuntamientos, comarcas, las diputaciones provinciales y asociaciones han organizado un amplio programa de acciones en los pueblos. En algunos casos ya arrancaron hace unos días y en la mayoría se extenderán más allá de este 8M. No hay un lema común ni único. «Ojalá sólo hubiese una reivindicación», dicen en el Bajo Aragón Feminista (BAF), desde donde cada año desde 2018 organizan la manifestación itinerante. Este año toca Alcañiz, y la agrupación ha convocado este viernes 8 de marzo a las 19.15 la concentración -que no marcha- en la plaza de España. Van añadiendo pancartas año tras año y, a las esquelas con las que honraron a las asesinadas por violencia machista el 25-N, suman a las mujeres en países en conflicto. «También estamos en un contexto de guerra y no nos vamos a olvidar de ellas».








75 % del funcionariado son mujeres.