Aguaviva tiene desde el pasado viernes una tienda más que ofrece servicio a sus vecinos. El supermercado CoAliment que llevaba cerrado unos seis meses vuelve abrir sus puertas para que los vecinos que lo deseen no tengan que desplazarse para llevar a cabo una tarea tan básica como hacer la compra.
El supermercado amplia así la oferta de una pequeña tienda que ya existía en el pueblo. «Hablamos con la dueña y ella nos comentó que en épocas de verano y de vacaciones no podía asumir toda la demanda y nos decidimos», explica Arturo Mir, propietario del establecimiento que regenta junto a una empleada.
El establecimiento tiene una semana de vida y el recibimiento por el momento ha sido «muy bueno». «La gente nos está tratando muy bien y están muy agradecidos, porque sabemos que en estos pueblos cuando se cierra una puerta es difícil que vuelva abrirse, contar con otro supermercado es una buena noticia.
Una empresa que crece
Arturo y su mujer Silvia son la misma pareja que hace apenas un año devolvió a la vida la única tienda que había en La Ginebrosa y que en aquel momento llevaba cerrada seis meses. Aunque no tienen ninguna intención de cerrarla, explican que la ampliación era necesaria. «Hay que ser realistas y La Ginebrosa es un pueblo muy pequeñito y sobretodo en invierno las ventas no eran muchas», explica el empresario. Aun así, ambos sigue apostando por la vida rural y por dotar a los pueblos de servicios que son vitales para su subsistencia. «En ningún momento se nos ha pasado por la cabeza irnos a una ciudad queremos seguir aquí y queremos seguir adelante con las tiendas», añade.
Una negocio de kilómetro cero
Tanto en Aguaviva como en La Ginebrosa la intención es cubrir las necesidades que los pueblos han ido perdiendo. «Había una panadería, un estanco, un taller… todo ha ido cerrando sin relevo», explica. Por ello, ambos supermercados ofrecen todos los productos, «intentamos que todo sea de cercanía, el pan nos lo traen del horno de Castellote, las olivas son de Calanda, los vinos del Matarraña, la carne nos la traen de Alcañiz», enumera el propietario.
Ahora que los dos establecimientos están abiertos a pleno rendimiento, Arturo asegura que aunque la nueva aventura es «ilusionante», la tienda de La Ginebrosa sigue teniendo un lugar muy importante para ellos. «Ha sido un año muy bonito con gente que nos ha tratado muy bien, estamos muy agradecidos», concluye.








