Albalate del Arzobispo luce con orgullo las obras que han resultado del XIV Simposio Internacional de Escultura en Alabastro en el que han participado cinco artistas. Llegaron a la localidad con el boceto y el proyecto por el que habían sido seleccionados para convertirlo en realidad trabajando los bloques y bolos de alabastro durante diez días. Primero lo hicieron en el Centro Integral para el Desarrollo del Alabastro (CIDA) en el polígono Eras Altas, donde realizaron toda la parte más gruesa antes de bajar al pueblo a dos días del final para seguir con los detalles y el trabajo fino.
Además de la labor sobre la piedra, los participantes han tenido tiempo para meterse de lleno en el mundo del alabastro pisando el suelo del que se extrae. Para realizar sus obras cuentan con la colaboración de Yesos Alabastrinos de Albalate y de Exportadora Turolense de La Puebla. En su estancia visitaron las canteras y el aserradero de esta última empresa y contaron con el geólogo Héctor Gil como guía. "Fue un lujo y les interesó mucho ver cómo se realizaban las prospecciones por la complejidad del proceso", dice el coordinador del CIDA y del Simposio, Santiago Martínez. Ya habían recibido nociones teóricas el primer día en el mismo CIDA de la mano del geólogo castelserano Sebastián Gargallo. También conocieron el pueblo que les acogió y su entorno. Lo hicieron en una visita con Alfredo Martínez, el guía local e historiador, que les mostró todo el casco urbano y el Castillo Arzobispal. "Pudieron presenciar un momento en el que se reunieron muchos buitres de vez y les llamó la atención porque no es muy común en el resto de Europa", añade Martínez.
El Simposio convirtió a Albalate en la sede mundial del arte en alabastro tal y como lleva sucediendo desde hace más de dos décadas. Esta vez los elegidos fueron cinco entre 179 propuestas llegadas desde variedad de países. Los que han dejado su arte en el pueblo son Sasho Sazdovski, de Macedonia del Norte; Robert Buček, de República Checa; Martha Quinn, de Irlanda e Ingrid Tost Dalmau y Antonio Reiné, de España. Aunque lo tuvo, el evento ya no tienen carácter competitivo desde hace varias ediciones y todos los participantes gozan de la misma beca. El resultado son cinco variadas esculturas y hay desde un zorro que terminó por emerger del bolo, hasta una pieza con luz interior que se prende al atardecer, pasando por un torso femenino como única propuesta vertical.
Las cinco obras se quedan en depósito del Ayuntamiento de Albalate del Arzobispo con la posibilidad de moverlas al lugar en el que sean demandas y para eso se creó el proyecto 'Alabastro in itinere' por el que ya se han realizado numerosas exposiciones con artistas vinculados al CIDA. Una de las últimas fue la que unió a Rubén Vidal, Noemí Palacios y Estela Ferrer en Alcañiz en primavera antes de que Ferrer también hiciera las suyas individuales. De momento, durante todas las fiestas de Navidad, y antes de que se trasladen a edificios a cubierto, el público puede disfrutar de las cinco nuevas en la plaza de la Iglesia de Albalate. Como novedad respecto a otras ediciones, esta vez se han dejado como parte de la estampa navideña expuestas en el almudín del ayuntamiento, ya que la mayor parte de la actividad cultural y lúdica de estos días pasa por allí.







