Los 63 alumnos de cinco localidades del Mezquín tendrán desde el lunes una ruta exclusivamente escolar para ir al instituto de Alcañiz tras dos meses de «agravios». La movilización de padres, alcaldes y Comarca del Bajo Aragón ha logrado que el autobús deje de recoger pasajeros en Belmonte de San José y Castelserás; lo que incrementaba el trayecto en hasta 10 kilómetros y 20 minutos. De esta manera, el servicio volverá a prestarse de la misma manera que en el curso pasado. Por un lado, un vehículo -que opera Autocares Ferrero- buscará a los estudiantes; y por otro, Hife continuará realizando la línea regular de viajeros. Es decir, que si en septiembre el Gobierno de Aragón optó por integrar las dos prestaciones, ahora las ha desdoblado.
La odisea de una hora y diez minutos de ida -y el mismo tiempo de vuelta- se ha acabado para los alumnos de La Ginebrosa, los más perjudicados. El autobús partía de su pueblo a las 7.30 y ahora lo hará a las 7.50, por lo que pasarán 20 minutos menos en la carretera por la mañana. Al final del día, el tiempo ahorrado será de 40 minutos. En La Cañada de Verich, el siguiente municipio más afectado, el vehículo saldrá a las 7.55 en vez de a las 7.40, así que ganarán 15 minutos; 30 al día. El bus continuará por Torrevelilla a las 8.05; por La Codoñera a las 8.15; y por Torrecilla de Alcañiz a las 8.25. A las 8.40 llegarán a la capital bajoaragonesa los 63 jóvenes, de entre 13 y 19 años, que asisten al IES o al CPIFP Bajo Aragón, para comenzar las clases a las 8.50.
Por otro lado, se mantiene intacta la otra ruta escolar que opera Autocares Ferrero en el Mezquín. A los alumnos de Belmonte y de La Cerollera les va a buscar un taxi, que los traslada hasta Castelserás. Allí se montan junto a los estudiantes de este pueblo en un autobús, también de Ferrero, que les transporta hasta Alcañiz.
«Alegría» en las familias
Los padres de los alumnos que emplean la línea La Ginebrosa-Alcañiz recibieron este viernes al mediodía una notificación del instituto informándoles de los cambios. Previamente, el Servicio Provincial de Educación en Teruel se había comunicado con el IES. «Estamos muy contentos. La verdad es que ha sido una alegría muy grande que por fin se arregle todo y que los chicos tengan esos 40 minutos que perdían al día para lo que ellos quieran hacer», señala Ana Sabás, madre de una alumna de La Ginebrosa, que destaca el «agotamiento físico» que han sufrido los jóvenes estos dos últimos meses. Además de «madrugar más» y «comer pasadas las 16.00», han tenido que hacer malabares para asistir a las extraescolares. «Depende de a qué hora tuvieran las clases particulares de refuerzo en Alcañiz, se comían un bocadillo allí. Otras veces ibas a buscarles a la parada con un bocadillo para directamente llevarles a Alcorisa a sus actividades deportivas», detalla.
La noticia fue igualmente recibida con júbilo en los otros cuatro pueblos. En Torrevelilla, por ejemplo, el grupo de WhatsApp de los padres «se llenó de emoticonos de aplausos y de caras felices», según cuenta José Luis Boix, padre de una de las alumnas. «Ha sido una alegría tremenda para todos, porque nos movilizamos para que nuestros hijos ganaran en tiempo y comodidad. La situación era desastrosa. Estamos contentos de que por fin se haya conseguido solventarla», añade.
Las familias se unieron a principios de curso y presentaron sus quejas al Servicio Provincial de Educación en Teruel y al Justicia de Aragón. Días más tarde, asistieron a una reunión con los alcaldes de los municipios afectados y con la Comarca del Bajo Aragón para resolver el problema de forma conjunta. «Sobre todo, queremos agradecer a los Ayuntamientos y a la Comarca, que nos han apoyado muchísimo. El presidente comarcal nos dijo que él haría las gestiones y así ha sido. Entre la fuerza que hemos hecho todos, lo hemos conseguido», subraya Sabás, quien también «agradece a todos los vecinos su gran apoyo».
«Satisfacción» en la Comarca
Tras ese encuentro, el presidente de la Comarca del Bajo Aragón y alcalde de Torrecilla de Alcañiz, José Miguel Celma, fue el encargado de redactar un escrito y de entregárselo en mano al director general de Transportes del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Anía, en una reunión mantenida en Zaragoza el 26 de septiembre. «Esto demuestra la buena sinergia con las instituciones, nos han escuchado», destaca Celma. Asimismo, acentúa el «trabajo» de José Luis Castán, director del servicio provincial de Educación de Teruel. «Tratamos de solucionar el problema en cuanto comenzó el curso, pero estas cosas no son rápidas. Sin embargo, contaba con la buena intención y la efectividad de Castán, ya que todos los problemas que hemos tenido hasta ahora los ha subsanado», puntualiza Celma.
Más allá del logro conseguido como institución, lo que de verdad «satisface» al presidente comarcal es la «justicia» que se ha logrado para los 63 estudiantes del Mezquín. «El recorrido era extremadamente inoportuno. Para un niño de 12 años de La Ginebrosa que 26 kilómetros costaran una hora y diez minutos era fatigoso y realmente complicado de entender. Ahora vuelven a tener el mismo servicio que el curso pasado. Los horarios se han reducido y ya no van a tener que madrugar tanto», recalca. Por otro lado, los menores también han ganado en «seguridad», puesto que cada día tenían que viajar con extraños. «La responsabilidad de mezclar menores con pasajeros de línea regular recaía sobre Educación. Es muy importante que los alumnos vayan en un vehículo específico para ellos», apunta Celma.
El presidente comarcal agradece la «paciencia» de los padres durante estos dos meses. «Sé que es muy duro tener a tu hijo en esas condiciones. De hecho el lunes, en Calanda, la madre de uno de los niños de La Ginebrosa me dijo que lo iban a buscar todos los días porque, por lo menos, ganaba media hora a la hora de comer», cuenta.
Mapa concesional
Celma recuerda que el autobús escolar del Mezquín se integró en el coche de línea de viajeros debido al nuevo mapa concesional, ya que esta reordenación no permite, en principio, que haya una ruta escolar si ya existe una línea regular que circula por los mismos municipios. «El autobús tenía que pasar por Belmonte y Castelserás y quizás no había nadie en la parada, por lo que era un tiempo perdido de entrada y de salida de, al menos, 20 minutos», explica.









