Los homenajes a Francisco Loscos Bernal se siguen sucediendo en Samper, su localidad natal. Si el año pasado en su bicentenario se realizó la plantación de un jardín botánico en su honor a los pies de la ermita Santa Quiteria, esta vez el homenaje está en el monte. Desde la Asociación Cultural Amigos de Los Balsetes se ha impulsado una nueva ruta que se añade a las que ya confeccionaron para unir diferentes pozos y balsas restauradas. Cerraron marzo con dos excursiones la última semana. Por un lado, con la XII salida senderista en la que recorrieron un nuevo trazado de 10 kilómetros al que han llamado Ruta Loscos Bernal. A esta excursión se animaron a participar 38 personas.
Por otro lado, el broche fue el domingo día 30 con la XIII salida, en esta ocasión destinada a personas con dificultad de movilidad ya sea por edad u otras circunstancias. «Hubo algún participante de 90, varios de 80 y también de 70. Hicimos la ruta en coches y hubo amplia afluencia, buen ambiente y se estrecharon lazos de amistad y solidaridad», apunta Miguel Abós, uno de los miembros de la asociación. Además de vehículos particulares, contaron con la furgoneta municipal y disfrutaron de un almuerzo sufragado por la Sociedad de Montes después de visitar 24 lugares de interés. La siguiente actividad tendrá como protagonistas a los escolares, ya que junto al AMPA organizarán una salida guiada calculan que en mayo.
Sumando patrimonio y rutas
Los Amigos de Los Balsetes siguen con la labor callada de restauración de más patrimonio al tiempo que se encargan del mantenimiento del ya puesto a punto. No esconden su preocupación por la construcción de parques de renovables, ante un posible daño al patrimonio recuperado. Saben que estas construcciones llevan aparejada el ensanchamiento de caminos «para transportar hélices» en caso de las eólicas. «Estamos expectantes simplemente para que sepan que eso está ahí y que se respete en caso de que exista una amenaza», asegura.
Han actuado de forma reciente en la antigua Balsa de los Ganados, en el Balsete de Joaquinico en la Val de Calvadores y en el Pozo del Aljibe en la partida del mismo nombre. La Sociedad de Montes sufraga los gastos de materiales, maquinaria pesada y especialistas de albañilería. También en el monte llevaron a cabo una plantación, fue a finales de febrero y consistió en la plantación de un centenar de árboles autóctonos en la zona del Pino y Mas del Roso «que donó la Diputación de su vivero», apunta Abós. En esta misma zona es donde se centran las tareas que llevan a cabo y, tras la plantación, restaurarán el mas. «Se hará guardando la forma antigua que tenía, porque no queremos hacer merenderos, que ya hay muchos», dice Abós. El objetivo es que se aprecie la forma de vida que llevaban los labradores tanto cuando iban a labrar y sembrar como después en la recolección. «Se trata de enseñar y explicar la vida de nuestros antepasados, que era una vida muy dura de subsistencia», añade.













