Cuesta creer que el Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y el Bombo vaya a despedirse este fin de semana de una de sus piezas clave. Antonio Mesa (Baena, 1941) deja después de más de 30 años su cargo como presidente para dar paso al relevo en «una tradición que está más que asegurada». Entró en el puesto en 1992 y ahora dice adiós «contento» tras haberlo visto todo: desde la creación del Consorcio con apenas 10 integrantes, pasando por momentos tan únicos como la declaración de las tamboradas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO hasta la actualidad, cuando los niños nacen ya con un tambor o un bombo debajo del brazo. «Formar parte de toda esta historia me ha dado la vida», reflexiona emocionado.
Mesa todavía recuerda los inicios del Consorcio, cuando «nos reunimos unas 10 personas que queríamos poner en valor las tamboradas». «El objetivo era crear esta gran familia tamborilera que tenemos a día de hoy. Desde esos inicios hemos vivido una evolución brutal. Cada vez hay más personas que tocan el tambor», celebra Mesa.
A lo largo de todos estos años son miles los recuerdos que el baenense atesora, aunque entre ellos él mismo destaca la entrada al Consorcio de Jumilla, «uno de los pueblos con mejor organización a la hora de acoger jornadas».
Ahora se despide llevándose ese cariño mutuo entre él mismo y los 22 pueblos y sin dejar de vivir momentos únicos, dado que, por ejemplo, además de disfrutar este fin de semana de Andorra este año también pregonará las Tamboradas de Jumilla a modo de reconocimiento.







