Hacía más de 60 años que el agua del río Guadalope no llegaba hasta 'la orilla' de Caspe, pero desde este mes de marzo ya es una realidad. Las obras de recuperación del antiguo cauce, dotadas con más de dos millones de euros, han superado el 90 % de ejecución desde que empezaron a finales del pasado mes de septiembre y se espera que finalicen a finales de mayo.
Antes de completar el proyecto, se justificará la parte del mismo que está subvencionada con 1.460.987,24 euros, procedente de Fondos Europeos, y que debe estar terminada antes del 31 de este mes. Además, el grueso de los trabajos actualmente se concentran en la conexión hidráulica entre el cauce de baja de aguas arriba y el parque Entrepuentes debido a que están separados por la N-211.
Para permitir el paso del agua, se van a colocar unos marcos de más de 20 metros de longitud sobre los que se rellenará y restituirá la carretera. Las obras van a requerir el corte total de la vía durante en torno a un mes, para lo que, desde este lunes, ya se han comenzado a colocar las señalizaciones pertinentes. «El corte es inminente, pero hay otros caminos alternativos para acceder a la localidad», ha adelantado el proyectista Guillermo Cobos.
La actuación termina en la zona del parque de Entrepuentes, a 4,6 kilómetros de la presa de Moros, donde comienza la reconexión del antiguo cauce. No obstante, para llegar al final de su trazado todavía quedarían 2 kilómetros aguas abajo, que no pudieron entrar en el proyecto inicial por falta de fondos. La zona de La Palanca, especialmente, requiere de una intervención para sanear el cauce, que se encuentra en condiciones de insalubridad. La Confederación Hidrográfica del Ebro ha confirmado, este mes, la aprobación de esta actuación, que se han comprometido a llevar a cabo a lo largo de este año.

Al menos un millón para adecuar el tramo final
La limpieza de unos 800 metros permitirá que el caudal del Guadalope continúe hasta llegar a la presa del Dique. «Ese último kilómetro es una zona más inundada, en la que se forma una especie de laguna y se requeriría otro tipo de actuación», ha señalado Cobos. El Ayuntamiento ha empezado a buscar financiación para poder promover un segundo proyecto que intervendría en el tramo excluido y que podría suponer, como mínimo, otro millón de euros de inversión.
En esta primera fase, las obras han discurrido con «normalidad», aunque con algún que otro imprevisto, ha apuntado el proyectista. En la margen derecha, se han tenido que preservar algunos de los servicios de aguas residuales existentes y, además, se ha considerado que era más beneficioso dejar una de las zonas del parque más grande que la otra, en lugar de iguales, para poder albergar actos sociales en Caspe de gran afluencia.
Asimismo, la dimensión del cauce ha tenido que reducirse ligeramente para evitar talar el mayor número de árboles posible. «De esta forma hemos talado dos o tres, que desde el punto de vista medioambiental es más adecuado y permite una recuperación del parque más rápida», ha valorado Cobos. El cambio en la dimensión del cauce no incluye en la capacidad del mismo, que sigue pudiendo soportar los 150 l/s de caudal ecológico que están estipulados. Eso sí, el nivel del agua quedará más alto.
Sobrecoste en la limpieza del cauce
El mayor imprevisto afrontado, por otro lado, ha sido el «gran volumen» de residuos como lavadoras o neveras, y escombros que se han encontrado tanto al abrir la excavación, como donde se ha recuperado el cauce y que estaban bajo una densa capa de caña veral, que impedía verlos. La partida destinada a la limpieza ha sufrido, por tanto, un sobrecoste estimado de unos 100.000 euros, derivado de la retirada y transporte de los residuos para que fueran tratados y reciclados correctamente.
Para evitar que este incremento perjudique el presupuesto del proyecto, se ha aprovechado para ajustar otras partidas que han quedado más holgadas de lo previsto en un inicio. Desde el Ayuntamiento también se han buscado «acuerdos, ayuda de empresas dedicadas al reciclaje con las que se pudiera llegar a consensos y buscar el mayor ajuste económico», ha señalado la alcaldesa, Ana Jarque.
El paisaje ha cambiado muchísimo y se ve toda la limpieza del río y el camino que va junto a él
Ana Jarque. Alcaldesa Caspe
La primera edil ha reiterado que la materialización de este proyecto es un «orgullo». «El paisaje ha cambiado muchísimo y se ve toda la limpieza del río y todo el camino que va junto a él. Estoy muy orgullosa de la lucha de los ciudadanos y de todas las administraciones que nos han precedido en este proyecto que, ahora, estamos ejecutando», ha añadido. Los vecinos no veían el cauce con agua desde que se construyó el embalse de Mequinenza, en los años 60.
Cabe recordar, que el proyecto también contempla la habilitación de senderos peatonales no pavimentados, que sumarán más de dos kilómetros, dos pasarelas prefabricadas de madera, un paso peatonal sobre el cauce a base de piedras pasaderas en la unión de los senderos de margen izquierda y una zona recreativa, en la misma margen del río.
Para garantizar el caudal ecológico, se ha confeccionado aguas abajo de la presa de Moros un humedal de alto valor ecológico con un volumen total asociado de 2.736 m3. Su creación promueve también un entorno dotado con las condiciones necesarias para el crecimiento de especies vegetales y para conformar un espacio adecuado para el hábitat de su fauna, objetivo final de la restauración del cauce y la recuperación de su biodiversidad.
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El agua del grifo de Caspe INCUMPLE siempre la legislación con unos niveles astronómicos de sulfatos, naturales de la cuenca del Guadalope. En 2019, se aprobó en el ayuntamiento el anteproyecto para la construcción de una planta de ósmosis inversa, único procedimiento para quitar los sulfatos, y de paso reducir la extrema dureza del agua, que daña las tuberías, calderas, electrodomésticos, y también la piel de las personas y la ropa lavada con dicha agua. Incluso el ayuntamiento tenía de remanente en sus cuentas bancarias los ocho millones de euros necesarios para hacerla.
Han pasado 7 años y no se ha hecho nada. ¿Cómo puede haberse dejado de trabajar en mejorar un aspecto tan esencial como el agua de boca para la población? Seguiremos comprando agua embotellada, gastando un dineral en filtros caseros o llevando ropa acartonada.
Sin embargo, se gastan millones sin ton ni son para hacer un brazal que va a ninguna parte. Ni siquiera han pensado en sanear antes La Palanca. Este año, con un presupuesto de ¡12 millones! no han puesto un euro en la nueva estación potabilizadora. ¿Hasta cuando los sucesivos gobiernos municipales van a malgastar el dinero en inutilidades y no van a hacer algo útil por la gente del pueblo?
Nota para los embelesados en traer el agua desde Bujaraloz: serían 40 km de tubería, que pasaría por ocho términos municipales, con sus correspondientes permisos de obras, expropiaciones, etc. También habría que cruzar el Ebro, y la carretera nacional II. Y una vez aquí, tendría que hacerse igualmente una ETAP para acondicionar el agua antes de ponerla en la red. Todo lo cual duplica o triplica el coste de la ósmosis inversa, y nos haría dependientes de muchas otras administraciones públicas.
Es lo que tenemos pagamos el agua cara y mala. Por que sanidad no prohíbe esa agua?
eso diselo a los comunistas
Vivan los iluminados, además ahora un mes la carretera cortada para esta tontería, pagarán el combustible de más que se gasta la gente para poder ir a sus campos, sus trabajos o simplemente viajar. Gracias músico y compañía