La demolición de la antigua central térmica de Escucha ya está en marcha. La compañía propietaria de la instalación, Repsol, inició este lunes los primeros trabajos de desmantelamiento previos a su demolición, unas actuaciones que, por el momento, se encuentran en una fase inicial y en las que ya se está empleando maquinaria.
Fuentes de la empresa han confirmado el comienzo de los trabajos y han explicado que el proceso se desarrollará durante los próximos meses de forma planificada y progresiva. Repsol ha señalado además que todas las actuaciones se llevarán a cabo adoptando las medidas de seguridad necesarias para garantizar el correcto desarrollo de los trabajos.
Por ahora, la compañía no ha establecido un plazo aproximado para la finalización del derribo. La actuación supondrá la desaparición de una de las referencias del pasado industrial y minero de las Cuencas Mineras, una instalación que dejó de funcionar en 2012 después de cuatro décadas de actividad.
Sin protección patrimonial
El inicio de la demolición se produce después de que el Gobierno de Aragón descartara aplicar alguna figura de protección patrimonial al edificio. El Ejecutivo autonómico había solicitado una moratoria de dos meses ante el inicio de los trabajos, previsto inicialmente para julio, con el objetivo de estudiar si existían alternativas para conservar la instalación.
Finalmente, la Administración desestimó la petición para declarar la central como Bien de Interés Cultural, Bien Catalogado o Bien Inventariado, al considerar que no existía un proyecto oficial de viabilidad que justificase su conservación.
La decisión había generado debate entre diferentes colectivos y formaciones políticas. Teruel Existe y la Asociación para la Conservación del Patrimonio de Aragón (Apudepa), entre otros, habían defendido la necesidad de estudiar alternativas al derribo. También desde la Comarca Cuencas Mineras se planteó la posibilidad de conservar la instalación como símbolo del pasado minero e industrial de la zona y convertirla en un espacio museístico.
Uno de los principales elementos singulares de la central es su chimenea, de 120 metros de altura. La instalación conserva además parte de la maquinaria utilizada durante décadas para transformar en electricidad la energía procedente de la combustión del carbón extraído en las comarcas turolenses.
Un edificio deteriorado y próximo al casco urbano
El Ayuntamiento de Escucha había concedido la correspondiente licencia para la demolición de la central. El Consistorio también había reclamado al Gobierno de Aragón que adoptase una decisión sobre el futuro del inmueble, cuyo estado de conservación se había deteriorado progresivamente, con desprendimientos de cascotes y se había señalado que el mantenimiento de la instalación no podía ser asumido por las arcas municipales.
El edificio se encuentra junto al casco urbano de Escucha y está próximo a equipamientos públicos como un parque infantil, el gimnasio y el pabellón polideportivo.
Parte de la tecnología se conservará
Aunque el edificio será demolido, una parte de la historia de la central tendrá continuidad en el Museo de la Minería de Escucha. Repsol y el Ayuntamiento alcanzaron un acuerdo para trasladar parte de la tecnología de la instalación al museo, con el objetivo de incorporarla a su exposición y contribuir a explicar de forma integral el proceso de generación de energía.
El comienzo de los trabajos marca así la desaparición física de una instalación estrechamente vinculada durante décadas a la actividad minera y energética de las Cuencas Mineras, después de que no prosperasen las iniciativas planteadas para estudiar su conservación.









