César Bona (Ainzón, 1972) no ha dejado de ampliar las paredes de su aula desde que en 2015 fue nominado como uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize. Tras su paso por la Universidad de Zaragoza -donde estudió Filología Inglesa y Magisterio en Lengua Extranjera- trabajó en colegios de la capital y, también, del medio rural zaragozano, como en la escuela de Bureta, pueblo de apenas 300 habitantes, situado al lado de su Ainzón natal, en la comarca de Campo de Borja. En los últimos años, sus enseñanzas han saltado al otro lado del Moncayo hasta extenderse por toda España e incluso fuera de los límites nacionales.
Ha impartido conferencias en países como México, Chile, Colombia, Perú, Argentina, Uruguay, Ecuador, Costa Rica y Portugal. También ha formado parte del Jurado de los Premios Princesa de Asturias, en la categoría de Comunicación y Humanidades, en 2017, 2018 y 2019. Entre su palmarés se encuentra el Premio Magister de Honor por la Plataforma de la Escuela Pública por sus múltiples proyectos vinculados a la participación infantil; el Premio Crearte del Ministerio de Cultura en dos ocasiones por su estímulo de la creatividad; la Cruz José de Calasanz, máxima distinción en la educación aragonesa; el Premio Medio Ambiente Aragón 2013; y una Mención de Honor en el International Children Film Festival of India, por la película de cine mudo The importance of being an Applewhite que hizo para unir a dos familias que no se hablaban.
La última clase con su alumnado global fue este miércoles en el Teatro Municipal de Alcañiz, donde impartió la conferencia 'Un diálogo con el aprendizaje' con motivo de la Semana del Emprendimiento.
Viene a inspirar a futuros emprendedores desde su faceta de profesor...
Todo comienza con la educación, también el emprendimiento. Me encantó tener la posibilidad de venir a Alcañiz para dar mi punto de vista desde esta perspectiva. Todo lo que se está tratando aquí me parece muy interesante, así que me siento afortunado de poder estar compartiéndolo.
¿Cómo se entra en el ranking de los 50 mejores maestros del mundo?
No sabría decirte, cada uno entra de una manera… Yo lo hice por azar. De hecho, fue un pianista que tocaba películas de cine mudo y que vio una que hice yo cuando estuve con los niños de Bureta, quien me apuntó a esta historia que ni yo conocía. A partir de ahí, todo empezó a transcurrir de forma casi vertiginosa. Me siento muy afortunado porque desde entonces he aprendido muchísimo.
¿Conoce bien la escuela rural?
Ahora llevo años de excedencia viajando. Ayer mismo estuve en Lanzarote, hoy aquí y mañana iré a otro sitio… Pero sí, primero como niño estudié en la escuela rural de Ainzón (1.000 habitantes), que aunque era pequeñita estábamos bastantes. Después, como profesor, estuve dos años trabajando en Bureta (300), en una escuela unitaria con seis niños de cinco edades distintas. También estuve en Muel (municipio de 1.400 habitantes en Campo de Cariñena) tres años. Es una experiencia tremendamente enriquecedora, que recomiendo a cualquiera que termine Magisterio. Todos los maestros tendrían que pasar primero por la escuela rural, antes de trabajar en otro lugar, para ver toda la riqueza que te puede proporcionar.
¿Tiene desventajas la educación en los pueblos?
Tiene inconvenientes. Por ejemplo, siempre hay que estar caminando como funambulistas. La escuela rural depende de la cifra de niños que hay en los pueblos. Cuando un colegio cierra, el pueblo muere. Otro ejemplo es la mirada negativa hacia la escuela rural y el tener que explicar continuamente que los chicos que han estudiado en los colegios de los pueblos tienen la misma capacidad que los del entorno urbano. Yo, de hecho, siendo de pueblo, he vivido eso.
¿Y cuáles son las ventajas?
Que unos aprenden de otros, que es lo que yo pude comprobar cuando estuve en el aula unitaria de Bureta. También que puedes jugar mucho más con la relación con las familias, tanto padres como abuelos; así como con el medioambiente. Eso me parece tremendamente bonito. Además, el hecho de que los niños salgan de la escuela o de casa y puedan ir solos por las calles les hace sentir una libertad espectacular.
¿Trasladó de alguna manera esa experiencia a los colegios urbanos?
Sí. Sobre todo, la facilidad que uno tiene para relacionarse con las familias, porque eso es esencial en la educación, así como para relacionarse con el entorno. Dentro del aula, ese juego de distintas edades, que es natural en los pueblos -donde los niños sin importar sus años participan y se relacionan-, pero que muchas veces no sucede en las ciudades o, al menos, en los grandes colegios. Me refiero, por ejemplo, a ver a un niño de 6º preparar un guiñol en el recreo para un niño de 4 años, algo que es especialmente bonito también.
¿Cuál es su metodología?
No sé si hablaría de metodología… Yo intento usar el sentido común, a veces el surrealismo también por ser parte de la infancia. Para mí es muy importante escuchar a los niños y hacerles partícipes. De hecho, en Alcañiz hemos hablado de la importancia de invitar a participar, porque sino aparece la apatía, uno no se siente escuchado ni útil, y se pregunta a dónde va.
¿Qué le diría a esos profesores que no quieren venir a trabajar al medio rural?
Hay mucho desconocimiento… Muchos piensan que esto es una cosa totalmente distinta a lo que de verdad es, que como he dicho, es algo muy bonito. También es cierto que, a veces, uno puede ser reticente por la distancia a la que vive del colegio. Sin embargo, también animaría a los profesores a que probaran a vivir en un pueblo durante mínimo un año, porque te descubre cosas que en la ciudad no puedes experimentar. Como es salir tranquilamente de casa, dar dos pasos y encontrarte la naturaleza, o cruzarte con los alumnos por la calle. Es otra manera de vivir la educación y la propia vida.








….harán falta muchos docentes como él para….informe sobre prueba PISA….España muy por debajo de la media de los países de la OCDE .Ahí lo dejo, que pierdo el Falcon.
Pues…¡enhorabuena, Cesar Bona! ¡!Te disfrutaremos pequeños y mayores! Gracias.