La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) se ha comprometido a elaborar un plan integral que reduzca la mortandad de animales en los canales de riego que discurren por Alcañiz, Calanda y Castelserás tras una década de ahogamientos. El proyecto técnico, que incluirá medidas preventivas y correctoras, debería estar redactado en un plazo máximo de tres meses para que su ejecución comience antes de que termine el año. Se encargará a una empresa externa a través de un contrato menor de hasta 18.000 euros. Las obras tienen que estar concluidas en la primavera de 2025, época en la que más muertes de corzos se producen al independizarse las crías de sus madres.
No es la primera vez que la Confederación promete acabar con una problemática que se cobra la vida de una media de 70 animales, tanto de especies cinegéticas como protegidas, cada año. Ya lo hizo en 2019, cuando construyó salidas en el canal Calanda-Alcañiz, y en 2021, al colocar cuatro lonas junto a sendos abrevaderos en el canal de la Estanca. Sin embargo, estas medidas se han demostrado «insuficientes» e incluso «ineficaces» en el segundo caso.
La diferencia en esta ocasión es la implicación de administraciones locales, como el Ayuntamiento de Alcañiz y la Comarca del Bajo Aragón, para que los canales de riego dejen de ser trampas mortales. El ingeniero jefe del servicio 4º de explotación de la CHE, Rafael Arcos, les pidió colaboración económica en una reunión mantenida este martes con diversos colectivos en la sede de Alcañiz. Los cazadores de Calanda y Castelserás, términos por los que discurren también estos canales, trasladarán la petición a sus respectivos consistorios. Por su parte, los Agentes de Protección para la Naturaleza (APN) se lo remitirán al Gobierno de Aragón.
El encuentro, al igual que el de 2019 y 2021, fue programado por un ciudadano particular la semana pasada después de que La COMARCA alertara de la ingente cantidad de corzos ahogados que están siendo hallados por regantes y cazadores. Este vecino contactó con el ingeniero jefe, una persona distinta a la que estaba en el cargo en las dos anteriores visitas, e invitó a agentes políticos y sociales con competencias o interés en resolver el problema.
Asistió el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Alcañiz, Ramiro Domínguez; la consejera de Protección del Medio Ambiente de la Comarca del Bajo Aragón, María Reyes Gimeno; el presidente de la Sociedad de Cazadores de Alcañiz, Antonio Alejos; el vocal de la junta de la Sociedad de Cazadores de Calanda, Andrés Albacar; el delegado en Teruel de la Federación Aragonesa de Caza, Manuel Beltrán; APNs de la Oficina Comarcal Agroambiental (OCA) de Alcañiz; miembros de la Comunidad de Herederos Regantes de Alcañiz; y vecinos a título particular, como Javier Boné, cazador y colaborador de los APNs, o Carmen Morfioli, gerente del camping de Alcañiz situado en la Estanca.
Todos los participantes destacaron el «interés» mostrado por el ingeniero jefe Rafael Arcos en sus exposiciones y su «voluntad» para actuar. «Estamos contentos. Ha sido una reunión cordial, muy productiva y con un ambiente muy importante de solucionar las cosas», valoró Domínguez, quien subrayó que la alta respuesta a la convocatoria se debe a que el problema «comienza a ser importante no solamente en especies cinegéticas, sino también en protegidas». También Gimeno destacó que la sensación había sido «muy buena», porque «todo el mundo y, principalmente, la Confederación, está muy receptivo». Albacar aseguró que por fin «se ve la luz» para que se produzca un cambio «pronto» ya que el ingeniero «ha mostrado de verdad interés»; y Alejos afirmó que «se puede llegar a un acuerdo porque se ha puesto voluntad». «Por primera vez la CHE ha escuchado y ha entendido el problema», asintió, por su parte, Boné.
Grupo de trabajo
Los agentes locales se emplazaron a crear un grupo de trabajo que se reunirá en un plazo máximo de dos semanas para elaborar un informe que se remitirá a la CHE y esta, a su vez, a la empresa que elaborará el plan integral. Como los mayores conocedores de la problemática, analizarán cuáles son los «puntos negros» del canal Calanda-Alcañiz y del canal de la Estanca y propondrán medidas concretas. Algunas serán preventivas, como la creación de pasos de fauna para el cruce de animales (puentes de hormigón recubiertos de tierra y hierba), y otras correctoras, como la construcción de más salidas y de escalones laterales y la colocación de rampas móviles. «En la reunión todo el mundo ha aportado muchísimas ideas y se ha llegado a la conclusión de que probablemente la solución esté en la suma de varias medidas», detalló Gimeno.
Otras de las propuestas que se descartarían serían el vallado de los canales, por su elevado coste; la instalación de rejillas metálicas en el interior que frenaran a los animales y los guiaran hacia las salidas, ya que la vegetación y suciedad arrastradas por la corriente podrían atascarse y hacer que el agua se desbordase; y el montaje de placas solares, que evitarían además la evaporación, por su complejidad.
El documento que se enviará arrojará, además, luz sobre el comportamiento de los animales que mueren en el canal. «Cada especie se ahoga por razones distintas, por eso no sirven las mismas medidas para todos. Los corzos se caen por una cuestión de expansión territorial. Abril y mayo es época de parición para las hembras y expulsan a los ejemplares nacidos el año anterior. Algunas de ellas consiguen saltar el canal, pero las crías no. Otros animales como los zorros, las garduñas, las ginetas o las comadrejas bajan al canal, cuando se vacía una vez al mes para limpiarlo, para comer restos de peces y cangrejos y son sorprendidos por el agua. En el caso de las cabras montesas es porque no encuentran pasos y saltan, y en el de las ovejas, porque los rebaños bajan a los abrevaderos a beber agua y si no hay una barrera pueden caerse dentro al empujarse unas a otras», argumentó Boné.
Al margen de las medidas, se solicitará que se coloque en el canal Calanda-Alcañiz un contenedor para depositar los cadáveres, al igual que hay uno en el de la Estanca del que se ocupa SARGA. La inexistencia de este servicio ha propiciado la creación descontrolada de una «fosa común» al aire libre, que no deja de expandirse por el ribazo.
Colaboración económica
Por ahora, la única administración que ha dado su palabra de que cofinanciará el plan integral ha sido el Ayuntamiento de Alcañiz. «He trasladado a la CHE que arrimaremos el hombro porque es un problema también de nuestra ciudad. El problema ataña tanto a nuestra Sociedad de Cazadores como a nuestra Comunidad de Regantes», dijo el concejal de Medio Ambiente. Por su parte, la consejera comarcal, que se mostró «sensible» con el tema, se comprometió a trasladar la petición para que el pleno del Bajo Aragón valore si incluir una partida en los presupuestos. Dado que se ahogan especies cinegéticas que son controladas por las sociedades de cazadores de Alcañiz, Calanda y Castelserás, se entiende que sus respectivos ayuntamientos podrían colaborar.
Además, al verse afectadas especies protegidas (águilas, garduñas, tejones, erizos...) también sería competencia del Gobierno de Aragón. Los Agentes de Protección de la Naturaleza se lo trasladarán al Ejecutivo. De momento, la Dirección General de Medio Natural no ha realizado ninguna valoración a La COMARCA al no haber sido convocada a la reunión.








Que tiren unas cuantas ovejas y se armará la de dios es cristo.