Después de 15 meses de trabajos desde la aparición de las primeras grietas, el Ayuntamiento ha dado por finalizadas los trabajos de arreglo en la calle Trinidad de Alcañiz. Los arreglos que se han tenido que acometer para reforzar y dar seguridad a los cimientos de las viviendas han servido también para dar una nueva apariencia a toda la vía que ha sustituido la piedra y el hormigón, muy deteriorados por el paso del tiempo por un nuevo suelo de adoquines.
Los trabajos, adjudicados a la empresa caspolina Camón Gallego por un presupuesto de 482.548 euros, comenzaron a mediados de marzo y han consistido, no solo en la reposición del firme, sino en el arreglo de todo el subsuelo de la vía que se encontraba muy maltratado por las constantes filtraciones de agua que se han ido sucediendo. Los trabajos de rehabilitación han sido una continuación a las obras de estabilización. Según los resultados del estudio geotécnico, entre las viviendas número 50 y el 12 la consistencia del subsuelo era «de consistencia blanda y pésima capacidad portante». El problema se extendía hasta 6 metros de profundidad y generaba movimiento de tierras.
En cuanto a la estética, el resultado es muy similar al de la de la calle La Monjas, situada en una zona cercana del Casco Antiguo y también reformada durante esta legislatura. Aunque en este caso las obras han estado sobrevenidas por la demolición de las viviendas, la remodelación de ambas vías se enmarca en el plan que el Ayuntamiento de Alcañiz lleva a cabo para dignificar todas las calles de la zona más antigua de la ciudad.
Una fuga de agua, el origen
Los problemas en la calle Trinidad se remontan a principios de abril de 2014, cuando varias familias tuvieron que ser desalojadas por unas grandes grietas en sus viviendas. Estas atravesaban las viviendas de forma transversal, provocando un continuo vencimiento de la fachada hacia delante. Aunque en un primer momento una empresa especializada rellenó las grietas con un producto especial para intentar frenar el desplazamiento, finalmente no funcionó y hubo que seguir derribando casas.
Durante los últimos meses han sido cinco los inmuebles que han tenido que ser declarados en ruinas. La antigüedad de las viviendas y los problemas del firme han ido provocando que el derrumbe de una casa haya dado lugar a problemas estructurales en las colindantes. El origen de las primeras grietas estuvo en un reventón en una tubería de agua propiedad de Aquara en una solar propiedad del Ayuntamiento. Aun así, responsables de la obra han asegurado que, aunque no se habían hecho visibles, los problemas ya estaban.
Finalmente, el balance de la calle Trinidad se salda con ocho casas afectadas, otras tantas familias desalojadas y cinco inmuebles derribados. A día de hoy, las familias que han perdido sus viviendas siguen realojadas en pisos de la ciudad. Todavía no se ha establecido si las familias van a poder quedarse con su solar o van a recibir una compensación económica. En este caso deberá ser el seguro de Aquara el que se haga cargo.










En Alcañiz somos incapaces de tener un casco antiguo digno, un pueblo limpio, unos jardines con plantas, unos monumentos lucidos. Falta inteligencia, cuanto daño ha hecho Motorland. Menos gasolina por las venas y más neuronas conectadas.
Si la verdad. Solo hay que darse un largo paseo por sus calles. En Bartolome Esteban, todavía están las ramas, hojas y demás restos de vegetación en la acera. Los barrenderos brillan por su ausencia. Las malas hierbas y hierbajos crecen en aceras. Enfin, un pueblo sucio.
Motorland ha supuesto la destrucción de Alcañiz, pero la gente todavía no se da cuenta que todo el presupuesto de otras instituciones que se tendría que destinar al pueblo se lo traga el circuito, que es un pozo sin fondo. Pobre Alcañiz, quién te ha visto y quién te ve