La antigua iglesia de los Capuchinos, el único resto que se conserva del convento de los monjes que llegaron a Alcañiz en 1612, guarda muchos secretos pictóricos en su interior. Concretamente, 12 cuadros en ventanas ciegas y cinco conjuntos pictóricos en el techo de hace 300 años que llevan décadas cubiertos con pintura blanca. Ahora el Ayuntamiento quiere «redescubrirlos» para ser visitados y acondicionar la iglesia y convertirla en un nuevo equipamiento social para una zona, la margen izquierda, escasa en espacios públicos.
El templo fue construido entre 1628 y 1630 por los capuchinos. La orden abandonó la ciudad en 1837 por la desamortización de Mendizábal y años después lo cuidaron y regentaron las monjas hasta que se trasladaron al Hogar del Santo Ángel a finales de los años 70. Entonces se convirtió en un taller industrial de una empresa de construcción y sus dueños lo desacralizaron cubriendo los motivos religiosos. Le hicieron el encargo a un por entonces joven aprendiz Emilio Sánchez, hoy en día ya jubilado como pintor de brocha gorda. «Con picardía en vez de un material puse otro para que el cubrimiento fuera reversible. Quería que las pinturas pudieran ser limpiadas fácilmente sin ser dañadas», precisa.
Con los años la iglesia pasó a manos del Ayuntamiento y en estos momentos se emplea como almacén en el que se guardan restos del altar barroco, viejas peanas de Semana Santa y de cuando se procesionaba con la Virgen del Pilar, un coche fúnebre de la parroquia y numerosas cajas y objetos del rastrillo de Manos Unidas, entre otros.
En agosto del año pasado se derrumbó la parte del central del tejado tras una fuerte tormenta y el equipo de gobierno destinó 150.000 euros para cambiar la cubierta y asegurar la continuidad del edificio. Un día, Sánchez pasó por delante de las obras y le vino a la mente el recuerdo de las antiguas pinturas que tapó. «Al ver el interés del Ayuntamiento por la iglesia hablé con el alcalde, Miguel Ángel Estevan; y el concejal de Patrimonio Cultural, Carlos Andreu, les dije que dentro habían unas pinturas que valía la pena rescatar», explica Sánchez.

El concejal de Patrimonio Cultural se encargó del asunto. Montó el andamio de su propia empresa y Sánchez se subió a él para limpiar una de las pinturas y descubrió a San Pascual Bailón en buen estado: «he sido del oficio y entiendo un poco de restauración así que me traje material y en una hora saqué una pintura».
Ahora quedan sacar a la luz otros 11 cuadros y los cinco conjuntos pictóricos de los que Sánchez recuerda a la Asunción de la Virgen María al cielo y el ojo de la providencia, un triángulo que representa a la Santísima Trinidad.
El Ayuntamiento ya ha mostrado la pintura de San Pascual Bailón a expertos alcañizanos en arte, patrimonio e historia y también a la Dirección General de Patrimonio Cultural. El templo no está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) por lo que DGA no tiene competencia pero aún así sus técnicos quisieron conocer el descubrimiento y destacaron su valía.
Como le gusta decir al concejal Andreu, ahora han «redescubierto» unas pinturas que estaban olvidadas para la ciudadanía de Alcañiz y el equipo de gobierno quiere sacarlas a la luz al completo y poner en valor tanto los elementos pictóricos como un edificio que se emplea con una función que «desmerece su importancia». «Arte, patrimonio y utilidad como equipamiento para la margen izquierda se pueden dar la mano en un lugar olvidado y arrinconado hasta hace bien poco», afirma Andreu.
A la espera de limpiar, catalogar y datar todas las pinturas, las primeras evaluaciones de San Pascual Bailón han servido para fechar con más o menos exactitud su antigüedad. Se calcula que las pinturas datan del primer tercio del siglo XVIII, por lo que tendrían unos 300 años. San Pascual Bailón tiene sobre su cabeza una aureola que solo puede pintarse cuando el santo ya está canonizado. Por tanto, es posterior a 1690, año en el que fue declarado santo por el Papa Alejandro VIII. Además, existen documentos que acreditan unas reformas en el edificio en las que se cerraron las ventanas en torno a la Guerra de Sucesión, que se desarrolló entre 1701 y 1713.







Bravo por Carlos Andreu y por Emilio Sánchez!!!
Esperemos que esto sea un incentivo para acondicionar la ermita y sus alrededores, que nos tienen viviendo entre basura a los vecinos de la calle donde está la ermita.
madre mía y aún había alguno que lo quería para hacer fiestas y para los más pequeños usos varios gracias a Andreu sino otra cosa más perdida
Es de agradecer la intervención en la iglesia para sacar a la luz su riqueza que engrosa más el patrimonio de Alcañiz.
Ahora confío empiecen también en la iglesia del Carmen que se lo merece
POR FAVOR EMPEZAR CON LA IGLESIA DEL CARMEN , PRIMERO NUESTRO PATRIMONIO Y LUEGO LAS PISCINAS CUBIERTAS ………LA FACHADA DEL CARMEN REPRESENTADA EN EL PUEBLO ESPAÑOL DE BARCELONA. UN SALUDO.
Montó el andamio de su propia empresa y Sánchez se subió a él para limpiar una de las pinturas y descubrió a San Pascual Bailón en buen estado: «he sido del oficio y entiendo un poco de restauración así que me traje material y en una hora saqué una pintura».
Pronto seremos mas conocidos que Doña Cecilia de Borja