Dos nuevos ataques de lobo han dejado una veintena de ovejas muertas en Calanda y Andorra, tal y como certifican los resultados de las necropsias realizas por el Gobierno de Aragón. El primero de los sucesos, en Andorra, se saldó con una oveja herida y otra que se tuvo que sacrificar; mientras que el segundo ataque, esta vez en Calanda, fue mucho más violento, sumando ya 18 animales fallecidos.
Los dos sucesos se produjeron en un corto plazo de tiempo, con tan solo un día de diferencia. El de Calanda, concretamente, ocurrió la madrugada del 15 de agosto. Las ovejas se encontraban cercadas por un pastor eléctrico alto. No obstante, este no fue suficiente para su protección. El lobo las acechó, y fueron ellas mismas las que derribaron la valla, facilitando el ser agredidas. «Estaba con ellas hasta que me marché sobre las 4.30 de la mañana. Cuando volví a las horas encontré el vallado roto, y muchas ovejas con heridas. Incluso vi al lobo justo antes de que escapar», relata el pastor afectado.
Entre las heridas y los posteriores abortos, ya son 18 las que fallecieron tras el ataque. La explotación en la que se encontraban se sitúa entre Calanda y Castelserás, cerca del canal, justo donde hallaron varias ovejas que el lobo arrastró hasta allí. «Como estuvieron poco rato las pudimos rescatar, pero si no hubiesen muerto ahogadas. No vimos ninguna muerta, pero igual el canal arrastró a alguna que no pudo salir. Nunca habíamos vivido algo así, pero esta vez nos ha tocado», añade el pastor calandino, quien insiste en que a partir de ahora pasará cada noche junto a sus animales. «Son accidentes que nadie querría tener», expresa.
El ataque de Andorra, por su parte, se produjo un día antes, mientras el dueño estaba pastando con el ganado, en una explotación ubicada en la zona conocida como la Partida de Pigüela, cerca de la antigua vía que llevaba el carbón a la Central Térmica. El lobo tan solo consiguió atacar a dos ovejas que antes de huir asustado por los perros y el propio pastor, que también reconoce haber avistado al animal. «De repente vi correr y arrinconarse a todas las ovejas, y no entendí qué pasaba. Primero creí que eran mis perros, pero en cuanto me acerqué alcancé a ver al lobo mientras enganchaba a una de las ovejas. En cuanto me vio se fue corriendo», explica.
En su caso, esta no era la primera vez que sufría un suceso similar. En primavera su rebaño ya se vio afectado por otro ataque que dejó 28 ovejas muertas entre heridas y los abortos que se produjeron días después debido al estrés ocasionado. En ese entonces sus animales se encontraban cercadas por un pastor eléctrico alto que tampoco logró protegerlas. Su dueño no se encontraba en la explotación. «Se asustan y lo acaban derribando. Es una pena», añade el pastor andorrano.
Los dos pastores lamentan las pérdidas generadas por estos ataques, tanto a nivel personal por sus propios animales como a nivel económico. Para el andorrano, en el ataque de marzo calcula que «cada oveja muerta puede suponer unos 150 euros de pérdidas, y el seguro te paga algo, pero no el total»; mientras que el calandino reconoce que si uno de estos ataques es muy grande «se puede perder todo».
El derribo del pastor eléctrico que ambos han vivido ya se ha detectado en anteriores ataques ocurridos en territorio bajoaragonés, tal y como confirman Agentes para la Protección de la Naturaleza: «El lobo ataca cuando no hay personas cerca y acecha al rebaño hasta que el estrés les hace tirar el pastor eléctrico. Por eso se está valorando el colocar dos vallados que dificulte dicha respuesta, uno más pequeño y otro más alto».
El último ataque ocurrido cerca del territorio del que se tiene constancia ocurrió en Belchite el pasado 25 de enero, y se saldó con una oveja muerta. En ese entonces, los últimos rastreos ubicaban al animal en la zona norte del Bajo Martín, Campo de Belchite, aunque en una noche puede desplazarse incluso 40 kilómetros. Antes de este, se produjeron a finales de 2024 en Escatrón, donde el lobo mató a 14 ovejas e hirió a otras 12; y Castelserás, donde entre dos ataques dejó a 33 ovejas muertas, 14 heridas y 4 desaparecidas.
Por el momento, tan solo se tiene constancia de la presencia de un lobo itálico (Canis lupus italicus) en terreno bajoaragonés. Se trata de la pareja de la loba ibérica (Canis lupus signatus) que los agentes forestales dieron por muerta esta primavera tras verla por última vez claramente enferma y muy débil. El lobo que queda, al que llaman ‘Cuello Blanco’, es uno de los tres que viven en Aragón y no se descarta que pueda atraer a otra loba. Lo último que se sabía del ejemplar es que permanecía en el término municipal alcañizano y se recomendó a los ganaderos que mantuviesen los pastores eléctricos de 1,80, así como otras medidas de protección.
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a disfrutar del lobo añorado desde la edad media ,manda hue……….
El lobo solo lleva 60 años fuera de Teruel y menos de 100 fuera del Bajo Aragón. Siempre estuvo aqui, ya que a algunos os gusta decir eso de «siempre se ha hecho así».